lunes, 8 de mayo de 2017

Trastorno obsesivo querulante


viernes, 7 de abril de 2017

Muertos privados


Nada menos que siete de cada diez personas tienen un seguro que les cubre los gastos de su propio entierro: una auténtica agonía. La excusa esgrimida por los firmantes suele ser que así evitan a sus allegados el gran gasto que supone morirse uno. Nadie protesta por esas cantidades exorbitadas, porque parece de mal gusto reivindicar derechos asociados con los muertos. Así, la raíz del problema permanece firme, como la de los cipreses funerarios.

Por otro lado, desde hace unos años, proliferan los tanatorios privados. O sea, esas habitaciones espantosas que constan de un escaparate para que todos puedan ver muerto al muerto. Cada vez más, gestionadas por los menos indicados para una labor así: de nuevo los mercachifles del último estertor. Se está dando la circunstancia, cada vez más frecuente, de ver reunidos en torno a un muerto de izquierdas, defensor de lo público, a sus camaradas ateos y republicanos, en uno de esos nuevos supermercados del capitalismo fúnebre.

La filosofía de las empresas que cobran cuotas de por vida asegurando la muerte (seguros de vida, los llaman, con todo su recochineo) ha calado con sus cantos de sirena en la mayoría. O sea, los pobres. O sea, las víctimas en vida. Y ojo no se suicide usted durante el año siguiente a firmar la gran estafa: se queda sin cobertura, debido al llamado período de carencia.

Sumando todas las cuotas, que suelen comenzar a pagarse de modo obligado y denunciable cuando se pide la hipoteca (otra condena generalizada), se podrían hacer entierros invitando a la fiesta a toda la población de cada comarca. Claro que los que se van de farra son los propietarios de las aseguradoras. Para más inri, de un tiempo a esta parte, los agentes de seguros mienten a sus clientes afirmando que los tanatorios públicos no reúnen las condiciones, y además obligan ilegalmente a firmar las últimas estancias en esos despreciables lugares privados.

La muerte era un ritual comunitario, o lo que es lo mismo, un servicio público. Ahora es un entramado mafioso de empresas sanitarias vampirizantes, en connivencia directa o indirecta con el resto de servicios privados: muchos de estos depósitos provisionales de cadáveres carecen de transporte público, al estar ubicados en suelos baratos del extrarradio.

El desmantelamiento del Estado entendido como comunidad social de individuos ha llegado ya a los muertos, después de acabar con los vivos. Ahora es un holding en la salud y en la enfermedad, antes y después de la expiración: si se puede sacar dinero de un cuerpo inerte enchufado a la televisión, también es posible hacerlo cuando ha dejado de fumar definitivamente.


La declaración de últimas voluntades incluye los deseos de una persona acerca de los cuidados que quiere recibir si se ve impedida, además de qué quiere que se haga con su cadáver. Los modelos estándar de documento de voluntades anticipadas no contemplan la decisión acerca del tratamiento de los cuerpos en velatorios con ánimo de lucro. Esperemos que las personas concienciadas comiencen a incluir esa cláusula. Pero esperemos sentados, porque es de temer que el cadáver de nuestros enemigos tarde mucho tiempo en desfilar ante nuestros ojos. 

martes, 28 de marzo de 2017

El fin de la concertada


La actual y mojigata Constitución española, en su artículo 27, dice que “la enseñanza básica es obligatoria y gratuita”. Cuando el Estado no se vio capaz, pobrecito, de garantizar este precepto con su propia infraestructura, ideó el envenenado concepto de la enseñanza concertada. Se trataba de subvencionar a centros privados con dinero público, para que todos los niños de España tuviesen aulas donde recibir la enseñanza obligatoria.

Los centros privados, en su mayoría de congregaciones católicas, se prestaron generosamente a ello. Esta situación provisional degeneró en costumbre, propiciando que el dinero público fuese destinado a incrementar la brecha social. Los colegios públicos se fueron especializando en acoger a los menores más desfavorecidos, mientras que los privados hacían caja doble, cobrando del Estado y de las familias pudientes, mediante tasas añadidas.

La situación actual, con plazas sobrantes en los colegios públicos, reclama una revisión del modelo. La primera medida, sin duda, debería ser la extinción de las subvenciones a los centros privados. La comentada costumbre aparece hoy a los ojos de sus beneficiarios como un derecho adquirido, en una sociedad lobotomizada que considera mayoritariamente que un colegio concertado no es un colegio privado.

Las formaciones políticas progresistas y conservadoras aprobaron, en una España actualmente desconocida, la Constitución de 1931. En el artículo 16 se establecía la prohibición de ejercer la enseñanza a las órdenes religiosas. Y en el artículo 48 se leía: “El servicio de la cultura es atribución esencial del Estado, y lo prestará mediante instituciones educativas enlazadas por el sistema de la escuela unificada. La enseñanza será laica. Se reconoce a las Iglesias el derecho de enseñar sus respectivas doctrinas en sus propios establecimientos”.

En 1970, la franquista ley Villar Palasí constituyó el inicio de las subvenciones reguladas a la escuela privada. La LODE del PSOE de 1985 consagró esta irregularidad, manteniendo al país en uno de los agujeros económicos, sociales e ideológicos más retrógrados y antidemocráticos generados por las cuatro décadas de dictadura fascista.

En 2017, una tímida propuesta política para comenzar a revertir la ignominia de la escuela concertada está recibiendo duras respuestas por parte de la derecha, como es lógico, pero también desde amplios sectores sociales, que en el mejor de los casos han sido engañados con una facilidad pasmosa.

Mi opinión personal es que la enseñanza privada no ha de tener cabida en un Estado democrático e igualitario, que debería atender por completo la educación, la sanidad, las finanzas y la vivienda. Como estoy en evidente minoría, solo propongo que los colegios privados se financien por sí mismos. Seguro que todos los defensores de la propiedad privada, la libre competencia y la economía de mercado estarán de acuerdo.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Netflix producirá "La otra cara del viento"


Buenas noticias para los fans de Orson Welles. La cadena Netflix financia el montaje de "La otra cara del viento", su película inacabada. Éste es el mensaje de los patrocinadores de la iniciativa:

Dear Contributors,
My sincere apologies for the long silence.
At long last, I’m thrilled to share with you the news that Netflix has acquired global rights and will finance the completion and restoration of The Other Side of the Wind.  Working closely with Netflix, Producer Frank Marshall and I will oversee the restoration and completion of the film with consultation from Peter Bogdanovich.
With Netflix’s unparalleled global reach, The Other Side of the Wind will be Orson Welles’ widest release ever… and, hopefully, introduce a whole new generation of film lovers to his work.
However, given Netflix’s unique business model, making this happen meant renegotiating certain rights deals.  Once I engaged in those talks, I was unable to comment on the state of the film, hence the extended silence.  All told, the deals took a year and a half to close, but, in the end, every painstaking moment was worth the effort.  I needed to take a step back so that we could take this giant leap forward.
Más información:
http://tausiet.blogspot.com.es/2016/01/the-other-side-of-wind.html

miércoles, 8 de marzo de 2017

Cineclub para tímidos. Sesión 4



Cineclub para tímidos
Sesión 4: Los otros. La imagen de Zaragoza a través de la óptica extranjera
60 minutos

Invitado: Jesús Cuartero
Organiza: Antonio Tausiet
Colabora: Enlatamus
Jueves 16 de marzo de 2017, 20.30 h.

Pasaje a Marte. Avenida de Madrid, 7-9, local 18 (junto a Casa Emilio). Zaragoza

En esta cuarta sesión de nuestro cineclub contamos con una selección de 13 vídeos y canciones, en los que se ofrece una mirada desde fuera de la ciudad de Zaragoza. La propuesta es del historiador Jesús Cuartero, especialista en patrimonio, que nos explicará los pormenores de la proyección.

http://cimidos.blogspot.com

domingo, 19 de febrero de 2017

El examen de Buñuel


El niño Luis Buñuel, nacido en 1900, ingresó en 1906 en el colegio del Sagrado Corazón, de los hermanos corazonistas, en el mismo edificio que habitaba, en el paseo de la Independencia  29 de Zaragoza. En 1908 pasó al colegio del Salvador, de los padres jesuitas, en el paseo de Sagasta 1, donde permaneció siete años. Luego cursó dos años en el Instituto General, antes de irse a estudiar a Madrid en 1917, alojándose en la Residencia de Estudiantes hasta 1925, año de su marcha a París.

Para comenzar las clases de bachillerato, a los 10 años, ya había tenido que efectuar un examen en el citado Instituto General y Técnico de Zaragoza, antes Instituto Universitario Provincial. El plan de estudios de 1845 decretaba que en cada provincia debía haber un Instituto de Segunda Enseñanza. En Zaragoza se habilitó en el edificio de la Universidad Literaria de la plaza de la Magdalena. Allí se realizaban los controles oficiales para comenzar la Segunda Enseñanza en todos los colegios de la ciudad.

La prueba incluyó un pequeño dictado, transcrito impecablemente por Luisito. Su contenido fue el siguiente:

La justicia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen.

El párrafo corresponde al capítulo undécimo de la primera parte del Quijote, “De lo que sucedió a Don Quijote con unos cabreros”. En él, el caballero lanza un discurso mientras mira unas bellotas que sostiene en su mano. Este discurso no es otro sino el de La edad de oro, la época arcaica legendaria donde todos eran virtuosos.

Veinte años después, en París, un Buñuel convertido en cineasta surrealista estrenaría su filme La edad de oro, escrito con la colaboración de Salvador Dalí.

Pero centrémonos en el párrafo cervantino: se trata de una defensa de la justicia natural, criticando a quienes la prostituyen con acciones inmorales. Según esto, en un Estado perfecto, las leyes emanan de la conciencia humana, y los que las utilizan para su propio beneficio no son más que personas que atentan contra el bien común.

En el Manifiesto comunista de 1848, se hace referencia al cambio de paradigma producido por las revoluciones burguesas, sustituyendo las relaciones feudales por el interés económico:

Dondequiera que ha conquistado el poder, la burguesía ha destruido las relaciones feudales, patriarcales, idílicas. Las abigarradas ligaduras feudales que ataban al hombre a sus «superiores naturales» las ha desgarrado sin piedad para no dejar subsistir otro vínculo entre los hombres que el frío interés, el cruel «pago al contado». Ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las heladas aguas del cálculo egoísta. Ha hecho de la dignidad personal un simple valor de cambio. Ha sustituido las numerosas libertades escrituradas y adquiridas por la única y desalmada libertad de comercio. En una palabra, en lugar de la explotación velada por ilusiones religiosas y políticas, ha establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal.

De 1930 a 1932, Buñuel experimenta una variación en sus postulados ideológicos. De la tesis poética extrema de su película, de un surrealismo integral, pasa a un marxismo social que le lleva a acercarse al Partido Comunista. Entonces, pretende comercializar La edad de oro con algunas variaciones y el nuevo título En las heladas aguas del cálculo egoísta, espléndida frase del Manifiesto comunista que además, como bien apunta Octavio Paz, es un verso alejandrino en su traducción española.

En el filme La edad de oro se pueden encontrar elementos que perduran en toda la obra posterior del calandino. Pero además, Don Quijote también atraviesa su creación artística: en 1926 fue el director de escena de El retablo de Maese Pedro, adaptación operística de Manuel de Falla de este episodio de la segunda parte del Quijote. En Susana (1950), la protagonista seduce al hijo del potentado en el interior de un pozo, inspirándose en el episodio de la Cueva de Montesinos. Y en 1959 realiza Nazarín, otro modelo quijotesco. Y no menos reseñable: en 1966 prepara su propia versión de la novela de Cervantes, con Paco Rabal en el papel de Sancho Panza y Fernando Rey encarnando al caballero.

El marxismo es un modelo teórico que incluye su propia edad de oro, la sociedad comunista, en la que se eliminarían las clases sociales y la explotación del hombre por el hombre. El niño Buñuel logró comenzar su bachillerato transcribiendo una frase que, casualmente, contendría la esencia de la corriente ideológica subterránea que le arrastraría hasta el fin de sus días, que va desde el idealismo del Quijote hasta el comunismo, pasando por el surrealismo y el enfrentamiento con la realidad a través de la poesía.

Imagen: "La edad del oro", Juan de Dios Francés y Mexía, 1901.

jueves, 16 de febrero de 2017

La amenidad de Zaragoza en 1639


Trofeos y antigüedades de la imperial ciudad de Zaragoza, y general historia suya, desde su fundación después del diluvio general por los nietos del patriarca Noé, hasta nuestros tiempos. Luis López, Barcelona, 1639.

Capítulo II. De la amenidad y apacible sitio de la ciudad de Zaragoza, fertilidad de su ribera, y algunas de sus excelencias.

Yace la ciudad de Zaragoza en un ameno y apacible sitio tan deleitoso a la vista cuanto provechoso a sus moradores. Su elevación del Polo es 41 grados y 30 minutos. Fue en tiempos antiguos la tercera parte de lo que es hoy, y conservose en aquel estado desde sus primeros pobladores iberos y sus compañías, hasta que la restauró de poder de infieles el rey don Alfonso primero de Aragón, que entonces comenzó a dilatarse fuera del muro que en su reedificación hizo Octaviano Augusto, que hasta hoy llamamos Población, como más largamente se dirá en su lugar.

La forma que en aquellos tiempos tuvo fue más larga que ancha, y algo más al oriente del sitio que ahora tiene. Los templos o edificios que entonces tuvo no hay escritura, piedra o medalla de donde podamos colegirlo, no porque no los hubiese, como en las partes más antiguas del mundo, pues lo fue esta tanto como la que más se precia de antigua en España, sino porque faltan las noticias, y las pocas que hallamos de su reedificación tan borradas que apenas se conocen, sino en pequeñas huellas, vestigios breves y limitadas ruinas.

Baña sus muros el caudaloso Ebro tan abundante y navegable siempre, que sus riberas son testigos fieles de las naves de cartagineses, griegos y romanos que en ellas recibieron no sólo albergue, sino cortés hospedaje. Corre tan cerca de la ciudad que por algunas partes besa sus edificios, aunque en los tiempos antiguos no corría tan cerca hasta mucho después, que viendo los daños que a la vega se le seguían por sus crecidas grandes, la ciudad proveyó de remedio, abriéndole el corriente que hoy tiene hecho con tanta providencia, que naturalmente le ha quedado para las inundaciones tal expediente, que por crecido que venga se explaya y dilata por una apacible ribera, que de la otra parte de la ciudad le hace orilla, y aunque el corriente es grande por los muchos ríos que le son tributarios, sale de madre tan apaciblemente, que no sólo no rompe la tierra ni la estraga; pero ni el arbolillo más débil, la planta más tierna, ni la hortaliza más delicada recibe detrimento; antes bien, a la manera que escriben del río Nilo deja la tierra crasa, y con la inundación tan pingüe, que en vez de perderse los frutos se renueva la tierra, y se cogen más abundosos.

Fue siempre este río celebrado así por los cronistas antiguos, y cosmógrafos, como de los poetas griegos y latinos, llegando su estimación hasta ponerle los romanos en sus monedas, como se halla en una donde se ve un rostro lleno, que por la boca arroja un corriente caudaloso de agua, imagen con que los antiguos significaban este río, y en la orla de la medalla estas letras: Hiberus duum vir quinquenalis. En el otro dorso tiene un círculo o globo como de un mapa o esfera, y en circuito esta inscripción: Caius Lucretius Publii Filius Duumuir Quinquenalis, que sin duda sería algún gobernador de esta ciudad, llamado Caio Lucrecio, que gobernó cinco años y quiso poner por compañero de su nombre el del río Ebro. Y el poner aquel globo o esfera debió de ser para señalar que en cuanto abarca la redondez del orbe era el río Ebro el más señalado, no poco blasón para nuestro río, ni menor para esta ciudad, que tan feliz la hizo Dios en todas sus cosas.

Tiene además de este río otros tres también proporcionados, y distribuidos sus corrientes, que casi la ciñen en cuadro. El uno se llama Jalón, a quien los cosmógrafos llamaron Salón, celebrado del poeta Marcial, y otros por el temple de las armas, llámanle por encarecimiento río de pan, por ser tanto lo que se coge en su distrito, saliendo de tantas acequias para regar sus riberas, que parece un cuerpo abiertas las venas, pero no desangrándose para acabar, porque aunque son muchas las leguas de tierra que riega, es tan grande el caudal que tiene, y manantiales que le pagan feudo, que cuando llega junto a Zaragoza (donde desnudándose de espesos bosques y olivares que le vienen cubriendo se mete en Ebro), es con tanta copia, que a la menor lluvia que le acompañe, hace que Ebro, con ser tan grande su canal, se llene y salga de madre.

El otro río es la Huerba, a quien Gerónimo de Blancas en sus comentarios llama Orba, y a éste se le da por título río de aceite y vino, y viénele este nombre tan a la medida de lo que fructifica y riega, que se llama con toda propiedad; porque de sólo viñas en sólo un término riega más de sesenta mil cahíces o jubadas de tierra, que los romanos llamaron juberos, que cada uno es, según la cuenta de Apiano Alexandrino, Henrique Glareano y Guillelmo Filandro, doscientos y cuarenta pies de largo, y ciento y veinte de ancho, siendo el pie de cuatro palmos, y el palmo cuatro dedos, y el dedo el grueso de cuatro granos de cebada juntos por la parte más ancha, que hasta en esto conserva esta ciudad las antiguas costumbres de los romanos. Riega también larguísimas dehesas de olivares sin muchas leguas de viñas, olivos y sembrados, que sustenta desde donde nace, hasta Zaragoza donde fenece, entrando en Ebro a rendir vasallaje.

El otro río es Gállego, nace en los Pirineos, de aguas tan medicinales y sanas, que se podía llamar río de salud. Hállanse en él arenas de oro, como en Ebro, y piedras de valor: y por la parte de las montañas, más que hacia esta parte. Llámase este río, entre los atributos que dan a los demás, río de fruta, porque desde donde nace, con ser parte tan áspera hasta donde entra en Ebro, que es poco más abajo de Zaragoza, es tan fértil su ribera, que más parece retrato del Paraíso, que huertos plantados con arte.

Dividen estos cuatro ríos en tantas partes su dilatada ribera, cayéndole a cada uno dos y tres leguas de vega, todas abundantísimas: la de Jalón de todas semillas, viñas y olivares; la de Gállego copiosa de todo género de frutas, hortalizas, viñas, olivares y bosques; y a estas dos llamamos la huerta, porque aunque el río Huerba riega copioso la tierra que se ha dicho, por no criarse en aquel término frutas ni hortalizas en cantidad, sino almendros, viñas y olivos, se llama monte; pero aunque tiene este nombre, que parece significar sitio áspero y despoblado, es tan apacible en la frondosidad y copia de plantas que produce, que iguala a la huerta, y tan coronado de torres de placer y casas de campo, que más parecen palacios cortesanos que alojamientos rústicos, y por su grande número tantos, que a estar menos desviados, formaran una famosa ciudad.

Y aunque con este adorno bastaba para quedar la vega de Zaragoza con la perfección y agrado que se podía desear para no envidiar ninguna de España, con todo ello quiso la naturaleza, que tan próvida anduvo en los principios ayudar de su parte, ciñendo y coronándola en contorno a una y a legua y media de distancia con unos apacibles montes, de proporción tan igual a la vista, que más parece que los hizo la naturaleza para detenerla en deleitosos límites, que para impedimento y estorbo. Visten perpetuo romeros, salvia, tomillo y otras yerbas montesas, tan olorosas y saludables, que mezclando su olor con el de las flores de la vega, confeccionan el aire de tal suerte que además de conservarse con él la salud, causan por la mañana un olor suavísimo.

En medio de esta vega, servida de esta ribera, y a la boca de estos cuatro ríos, se descuella y empina la ciudad de Zaragoza. Y aunque para su encomio me bastaba el que le hizo san Isidoro en sus Etimologías, diciendo: Caesaraugusta Tarraconensis Hispaniae oppidum a Caesare Augusto, et situm ex nominatum loci amenitate et deliciis praestantius civitatibus Hispaniae cunetis atq; illustrius florens sanctorum matyrum sepulturis, y más latamente Ludovico Nonio en su Hispaniae Illustrata, tomo 4, cap. 82, con todo ello son tantas sus prerrogativas y excelencias, que no podemos dejar de adelantarnos.

Goza de purísimos aires, si bien el Cierzo le suele ser contrario, aunque no en tanto grado que dañe la salud ni maltrate la tierra. El temple de su tierra es de la mejor constelación que se halla, a cuya causa sus influencias son benévolas y favorables a la naturaleza, así en los moradores como en las plantas, por donde goza de general salud y de vidas muy largas; sus aguas son dulces y delgadas, y muchas de ellas medicinales por causa de los minerales por donde pasan. Sus frutos son grasosos, por ser la tierra pingüe tanto, que si de Córdoba y Cartagena, según Plinio, se sacaba de cardos, a quien Morales llama alcachofas, seis mil sestercios de los gruesos que hacen trescientos mil ducados, y a cada ciudad ciento cincuenta mil, y por la décima parte que pagaba al senado, treinta mil, ésta lo es tanto, que hasta hoy conserva esta abundancia y valor, no sólo en este género de hortaliza, sino en diversas y extraordinarias que produce.

Sus carnes son gustosas, por lo sabroso de las yerbas, y regalado de los pastos, tan a propósito para los ganados, que a esa causa se cría en este reino, no sólo son necesario para su sustento, sino para los reinos circunvecinos: sus terneras son tan famosas, que por encarecimiento las celebran los reinos extranjeros; sus panes son tan blancos y sustanciosos, que no admiten cotejo con los más celebrados: su abundancia es tanta, que además de sustentarse, y dar saca general cada año a los reinos que no alcanzan la fertilidad y abundancia que éste, tiene en sus trojes o graneros de sobra cotidiana de un año para otro pasadas de treinta mil cargas de trigo, por donde mereció llamarse Zaragoza la harta, no habiendo jamás conocido necesidad ni carestía con exceso. Sus vinos son tantos y tan buenos, que por lo abundoso llenan a Navarra y otras partes, y por lo bueno compiten con los mejores de España, y exceden a los celebrados de Sicilia y Gandía. Su aceite, además de ser continua y copiosa su cogida, es excelente. Y aunque de Francia, Cataluña y otras partes sacan muchos quintales cada año, está el reino tan proveído, que siempre se conserva en precio moderado.

La sal que gasta es finísima, y tiene todas las condiciones que pone Plinio, y las necesarias para ser perfecta, y está no limitada en una mina, sino unos montes muy altos y dilatados, que todos son de esta materia.

Y aunque en los mantenimientos goza de tanta perfección, no es menor la que alcanza en sus moradores, siendo siempre de generosidad grande, de corazón fuerte, de ánimo constante, de pensamiento levantados, de sangre valerosa, de pecho invencible, de inclinación dócil, tanto que dijo Lucio Floro que los celtíberos eran el nervio de España, y que jamás supieron vivir sin guerra. Y Tito Livio, que fueron los primeros que en los ejércitos militaron por sueldo, y tan leales y fieles a sus reyes que dijo Plutarco que la Corte Pretoria, que corresponde a la persona real, se componía su guarda de celtíberos, y que era tanta su fidelidad, que si en la batalla moría la persona real, se daban la muerte ellos mismos, teniendo por ignominia gozar de la vida cuando la perdía su señor, y tan liberales en amparar, favorecer y patrocinar forasteros, que dijo Diodoro que los celtíberos se preciaban tanto de honrar y favorecer a los extranjeros, que a los que mostraban y se adelantaban en esta virtud, les tenían y reverenciaban entre los demás por dioses, atribuyéndoles honores divinos.

Y aunque éstos faltos de la luz de la gracia, con sólo un discurso natural guardaron con tanta entereza el valor, piedad y fidelidad, los que después les han sucedido no han degenerado de tan alta virtud y constancia, como se dirá en su lugar, rematando éste con decir que es la ciudad de Zaragoza una de las más perfectas y deleitosas, así en el sitio como en los edificios y policía, que se conoce otra en Europa, porque sí la hay más fuerte, pero no más bien dispuesta, y sí más grande, pero no tan igual en sus fábricas, y sí tan llena, pero no más rica y sobrada, y sí tan noble, pero no más antigua, y sí valerosa, pero no más leal y fiel: y sobre todo sí religiosa y cristiana, pero no tanto como Zaragoza, cuya cristiandad y religión comenzó desde que se publicó el Evangelio, cuando apenas había salido de los límites de Judea.

Entonces, por el protomártir de los apóstoles, el glorioso Zebedeo, se plantó en esta nobilísima ciudad la fe sagrada con tantas circunstancias, con tantas excelencias y con favores tan grandes, que mereció esta ciudad que viniese a honrarla con su presencia (aun viniendo en carne mortal) la Reina de los Cielos con numerosos ejércitos de ángeles, y que señalase el sitio donde había de hacer su santuario, poniendo en él una columna por non plus ultra de sus favores, por ser éste el mayor, que puede ponderarse donde dejó su imagen sacrosanta, con palabra infalible de no faltar en lo que se le pidiere, con un templo el primero que en la Ley de Gracia se edificó en el mundo en honra de María Santísima, y no menos que por las manos de un apóstol de Jesucristo, de innumerables ángeles que ayudaron, de siete discípulos que después fueron santísimos obispos, y de muchos fieles que habiendo dejado el paganismo y recibido el sagrado bautismo sirvieron en la fábrica, que los más de ellos padecieron después en tiempo de Nerón glorioso martirio por el presidente Aloto, prerrogativas todas que con sólo una se honraran muchas ciudades.

Imagen: https://www.flickr.com/photos/zaragozaantigua/18672417202

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