lunes, 11 de enero de 2021

Paz y amor


En 1967, el meteorólogo Syukuro Manabe pronosticó que la Tierra sufriría un calentamiento global, a causa de las emisiones humanas de dióxido de carbono. Después, la comunidad científica predijo las inundaciones en ciudades costeras, la muerte masiva de los arrecifes de coral, el incremento de la intensidad de las tormentas, las olas de calor letales, la sequía galopante y los incendios de una magnitud sin precedentes; catástrofes que se suceden desde entonces.

Ese mismo 1967, mientras, en San Francisco, se celebró el primer gran festival de rock al aire libre, llamado Summer of Love. La canción All You Need Is Love, de The Beatles, lanzada en julio de 1967, recogía la tendencia política de una buena parte de la juventud, con su lema hippie de paz y amor. Actuaron The Who, Jimi Hendrix y Janis Joplin, entre otros, y se dieron a conocer The Doors y Pink Floyd. Dos años después, en Bethel, Nueva York, tuvo lugar el Festival de Woodstock, que se convirtió en un icono mundial que amplificó lo sucedido en San Francisco, y en el que no actuó Bob Dylan, siguiendo su costumbre de hacer mutis por el foro.

Pero ahí no acaba la cosa. El Verano del Amor, en la calle de la Paz de Zaragoza (España) nacía Antonio Tausiet (26-8-1967), un personaje que ha acompañado en cuerpo y almanaque toda la evolución del cambio climático, sus catástrofes derivadas y la celebración de conciertos. Por no añadir que ese mismo día de 1789, 1914 y 1936 se aprobó la declaración de los derechos humanos, nació Julio Cortázar y la BBC efectuó la primera transmisión mundial de TV. Paz y amor.

Las series y el apego emocional


Hace ya tiempo que vengo viendo que las series televisivas de ficción se califican en las webs de crítica de cine muy por encima de su valor intrínseco. Siempre me había preguntado la razón de esto, y hoy por fin la he descubierto, sin ninguna duda. Se trata de apego emocional: cuando nos enganchamos a una serie, establecemos con ella una relación de confianza. Conocemos la trama, el entorno y los personajes. Nos interesamos por lo que les sucede. Y a poca calidad con que estén construidos los guiones y dirigidos los capítulos, bingo: nos parece que nuestra serie es una obra maestra de la historia del cine.

Conclusión: cuanto más larga sea una serie, mejor nos parecerá. Con el roce viene el querer, y eso sirve para un perro tonto, un novio listo o una serie, de cualquier plataforma de esas que la gente paga a porrillo. Sí, ya sé que una minoría abandona las series sin completar sus temporadas. Es la excepción que confirma la regla. Entre humanos occidentales bien comidos y series televisivas, la fidelidad acompaña al enamoramiento y éste hace verlas con muchas más virtudes y menos defectos de los que tienen.

domingo, 3 de enero de 2021

Asesinos


Estoy hasta las narices de escuchar a mi alrededor la cantinela antivacunas. Es increíble la cantidad de ignorantes que afloran desde todas partes. Más les valdría a los responsables electos poner en marcha todo su poder para machacar a la población con campañas que evidenciasen la retahíla de sufrimiento y muertes, con pelos y señales.

Eso mismo se hace cada vez que muere un solo niño en un pozo, cada vez que desaparece una sola adolescente: durante semanas todos los medios de comunicación cuentan cada detalle morboso, cada insignificancia.

Se desencadena una epidemia en todo el mundo. Mueren dos millones de personas. Se logran crear y distribuir las vacunas, único remedio para la masacre, y a mucha gente sólo se le ocurre mostrar su amargura por las restricciones provisionales que se implementan para evitar más contagios. Y el colmo de la imbecilidad indecente es la negación: primero de la tragedia y después de su remedio.

Estoy rodeado de inconscientes, y eso está bien cuando se trata de opciones de diversión individuales. Pero proclamar con ínfulas de enteradillos tantas atrocidades idiotas, que lo único que consiguen es perpetuar la muerte, les convierte en asesinos.

Es enero de 2021. La población no es mejor ni peor que hace 100 años. Pero la capacidad de hacer daño es enorme en una situación de crisis sanitaria como ésta. Las masas se mueven por el miedo, y cuando lo hacen, lo que da miedo son las masas.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Las epopeyas clásicas y el cine


La revista de teoría de la literatura Actio Nova, de la Universidad Autónoma de Madrid, publica su Monográfico 4 (2020): Palabra y atrezzo. Relaciones, hibridación y transferencias entre literatura, audiovisual y escena. Incluye un artículo que ocupa 32 de sus páginas: Las epopeyas clásicas y el cine. Cuidado con los griegos y sus regalos, por Antonio Tausiet.

Las epopeyas grecolatinas constituyen el pilar de la cultura occidental. Como tantas obras literarias, han sido trasladadas al lenguaje cinematográfico. Un repaso de las películas que han tratado la Ilíada, la Odisea, las Argonáuticas y la Eneida desde la segunda mitad del siglo XX permite conocer el grado de fidelidad a los textos originales, no sólo en cuanto a sus narraciones, sino también a la conservación de su espíritu. Para ello, contrasto cada epopeya con la trama de sus filmes asociados y muestro su recepción, tanto entre los espectadores como los lectores.

martes, 22 de diciembre de 2020

El Capital en el siglo XXI. Las películas del documental

La notable película documental El Capital en el siglo XXI (Le Capital au XXIe siècle, Justin Pemberton, 2019) trata sobre la desigualdad económica e inserta fragmentos de largometrajes de ficción para ambientar sus argumentos. Ésta es la lista de películas utilizadas, que bien pueden constituir un interesante ciclo de cine:

Historia de dos ciudades (A Tale of Two Cities, Jack Conway, 1935)
Basada en la novela de Charles Dickens, se utilizan sus escenas de pobreza extrema y de la Revolución Francesa.

Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice, Joe Wright, 2005)
Basada en la novela de Jane Austen, ilustra la imposibilidad de la mezcla social en el siglo XVIII.

Los miserables (Les Misérables, Tom Hooper, 2012)
Basada en la novela de Victor Hugo, se utilizan sus escenas de la Revolución Francesa.

Utu (Geoff Murphy, 1983)
Film neozelandés sobre un soldado maorí que busca vengarse. Ilustra el colonialismo británico.

Vampiresas 1933 (Gold Diggers of 1933, Mervyn LeRoy, 1933)
Musical hollywoodiense del que vemos el número We're in the Money.

Las uvas de la ira (The Grapes of Wrath, John Ford, 1940)
Basada en la novela de John Steinbeck, refleja la opacidad de las sociedades anónimas.

Elysium (Neill Blomkamp, 2013)
Ambientada en 2154, muestra la desigualdad extrema, con la élite viviendo en una estación espacial.

Wall Street (Oliver Stone, 1987)
Sobre las actividades financieras basadas en la codicia.

También se insertan fragmentos del documental experimental Koyaanisqatsi (Godfrey Reggio, 1982) y de su predecesor, el cortometraje Organism (Hilary Harris, 1975), donde se ve la actividad urbana como un organismo; del documental Home (Yann Arthus-Bertrand, 2009), con vistas aéreas y mensaje conservacionista; y del documental nazi El triunfo de la voluntad (Triumph des Willens, Leni Riefenstahl, 1935).

martes, 15 de diciembre de 2020

Los largometrajes de Miranda July

Resulta que existe una interesante artista moderneta que hace arte contemporáneo variado, incluyendo audiovisual experimental y cortometrajes; Miranda July (1974). Como acaba de estrenar un largometraje, repaso los tres que ha hecho. Cómo es todo esto de la opinión; véanse las estrellicas que pongo a cada película.

2005 Tú y yo y todos los demás (Me and You and Everyone We Know) ****
Hay que decir que no he visto esta película hasta que no he descubierto a su directora quince años después, en 2020. Es una verdadera obra de arte, de amor y de humor. Como seguro que no la conocen algunos, escribo esto para que la descubran. Personas sensibles e inteligentes: degustad y disfrutad las peripecias de los personajes de Miranda July en 2005.

2011 El futuro (The Future) **
Un gato habla con una voz chirriante y una pareja pasa un mal momento. La frescura y el humor de la película anterior se esfuman en no se sabe qué agujero negro de seriedad, trascendencia y autocomplacencia, con algunos momentos salvables. ¿Por qué Miranda July dirigió esta obra casi indigerible? Porque el ser humano es contradictorio e intermitente.

2020 Cómo sobrevivir en un mundo material (Kajillionaire) ****
Padre, madre e hija viven a base de timos. Una joven se les cruza en su camino y la hija empieza a ver las cosas de otra manera. Esta sinopsis, como cualquier otra que se escriba de esta película, no sirve: hay que verla y sufrirla y gozarla. Vuelve la Miranda July que lee la vida real con humor. A ver qué nos depara su siguiente largometraje, si vivimos para contarlo: del primero al segundo pasaron 6 años; del segundo al tercero, 9. Quizás en 2032…

lunes, 14 de diciembre de 2020

La nueva teoría del Todo… a cien

 

Acaban de publicar un artículo que elimina de un plumazo las partículas y las ondas, sustituyéndolas por “fragmentos de energía”. Aquí se puede leer el original en inglés y aquí una traducción. Los autores son los ingenieros estadounidenses Larry M. Silverberg y Jeffrey Eischen.

Según estos dos caballeros, la materia está formada por energía. Y dicen que han llegado a la típica fórmula matemática elegante que lo explica todo: A = -/r, donde es la intensidad y r es la distancia.

A mí, que no entiendo nada de todo esto, me parece genial que después de un siglo buscando la teoría del Todo, este par de simpáticos científicos lleguen y lo solucionen de un plumazo. Pero creo que no han tenido en cuenta mis últimas averiguaciones sobre el tema.

En física de partículas, se sabe que todo rompe la lógica y, por ejemplo, si dos partículas están entrelazadas, lo que le suceda a una le sucederá simultáneamente a la otra, por muy lejos que estén. O también se sabe que un fotón puede actuar como onda o como partícula, según las circunstancias. Por otro lado, nada viaja más rápido que la luz. Pero mi propuesta es que sí se puede ir más rápido que la luz: para transmitir la información entre partículas entrelazadas, para travestirse de onda o de partícula, etc.

Es decir que, mientras Silverberg y Eischen nos van explicando de qué intensidad y de qué distancia hablan, en el mundo subatómico las cosas transcurren con su normalidad ultrarrápida, que nos tiene a todos maravillados. Si se trata de competir en aclaraciones simples para problemas complejos, yo dejo apuntado aquí lo de la velocidad tremenda y me quedo tan ancho, esperando mi Nobel de física mientras mis colegas vuelven del Todo a cien.

viernes, 11 de diciembre de 2020

Productoras, Ciudadano Kane y películas sobre Hollywood

Cine dentro del cine, vivencias sobre cine que fueron llevadas a la pantalla por los que las vivieron, historias biográficas más o menos alteradas de personas con poder, visiones distantes e irónicas del paso del tiempo. Películas, hechos, narraciones. Una excusa para hacer unos listados de productoras, productores y producciones sobre productoras y productores.

Orson Welles llegó a Nueva York, procedente de Wisconsin, en un viaje desde la América profunda que también realizaron otros genios adolescentes, como Bob Dylan, que llegaba de Minesota. Tras hacer teatro y radio con mucho éxito, preparaba su primera película con la productora RKO, uno de los ocho estudios más importantes del Hollywood clásico, junto a:

-Paramount, de Adolph Zukor, con Barney Balaban de presidente. Hoy de ViacomCBS, como RKO.

-20th Century Fox, con Darryl F. Zanuck de jefe de producción. Desde 2017, de Disney.

-Warner Bros., presidida por Jack Warner. De AT&T desde 2018.

-Universal, con Joe Pasternak de jefe de producción. Desde 2011, de Comcast.

-United Artists, de Chaplin y otros. Desde 2014, de MGM-Sony.

-Columbia, presidida por Harry Cohn. Desde 1989, de Sony.

-Metro-Goldwyn-Mayer, presidida por Louis B. Mayer y con Irving Thalberg y David O. Selznick como jefes de producción. Desde 2014, de Sony.

Sin olvidar la citada Disney, que por entonces era aún una empresa de dibujos animados, o a Howard Hughes, que en 1948 compró RKO.


RKO 281, Mank

El presidente de la RKO era George Schaefer cuando Welles aterrizó en Holllywood, al principio de los años 40. Eran tiempos en los que el anciano gran magnate de la prensa, William Randolph Hearst, aún controlaba la información y el poder. La joven actriz alcohólica Marion Davies era su pareja (la cantante Susan en Ciudadano Kane) y le llamaba papi. En su mansión de San Simeón (Xanadú en Ciudadano Kane) organizaba cenas multitudinarias, a las que asistían celebridades como Carole Lombard, o el guionista alcohólico Herman Mankiewicz, Mank, hermano mayor del director Joseph Mankiewicz.

Mank era amigo de Orson Welles, y éste le encargó el guion de su primer largo, Ciudadano Kane, inspirado en Hearst. Welles mantuvo recluido para ello a Mank, que se recuperaba de un accidente de coche, supervisado por John Houseman, el productor más cercano a Welles, de su época de teatro y radio. Houseman produjo después películas como Cautivos del mal.

George Schaefer advirtió que Hearst se les echaría encima, pero la película nº 281 del estudio salió adelante. La periodista Heda Hopper era la rival de Louella Parsons, que trabajaba para Hearst. Cuando desvelaron a Hearst la trama, éste recurrió a Louis B. Mayer, presidente de Metro-Goldwyn-Mayer. La mayor parte de los productores eran judíos, y el anglicano Hearst presionó a toda la industria para que Ciudadano Kane no se estrenase. Sí lo hizo, en 1941, pero casi se llevó por delante la prometedora carrera de Welles, y Schaefer fue despedido poco después. Al público, todo lo que narra este escrito le resultó indiferente: Ciudadano Kane, las productoras y los productores, y la mayor parte de las películas que trataron estos asuntos.


Filmografía

Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941), inspirada en William Randolph Hearst. Considerada durante mucho tiempo la mejor película de la historia, es un film pionero en muchas cosas, bien dirigido e interpretado. Interesante.

El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard, Billy Wilder, 1950), sobre el ocaso de una actriz. Posiblemente sea la mejor película de su director, con un guion extremadamente afilado. Aparece Heda Hopper interpretándose a sí misma. Muy buena.

Cautivos del mal (The Bad and the Beautiful, Vincente Minnelli, 1952), inspirada en David O. Selznick. Un productor sin escrúpulos intenta volver a contar con tres profesionales a los que traicionó. Amena.

El último magnate (The Last Tycoon, Elia Kazan, 1976), inspirada en Irving Thalberg. Mezcla del frenético mundo de la producción de cine con un enamoramiento instantáneo del protagonista. Por momentos interesante. Plomiza.

RKO 281 (Benjamin Ross, 1999), sobre el rodaje de Ciudadano Kane. Con un guion muy bien escrito, unos secundarios muy conocidos y una dirección penosa por lo sosa. Interesante.

El aviador (The Aviator, Martin Scorsese, 2004), sobre Howard Hughes. El mundillo del cine sólo es una parte de la agitada vida de ese productor y aviador. Entretenida.

Mank (David Fincher, 2020), sobre Herman Mankiewicz. Mientras escribe Ciudadano Kane, repaso por la vida de ese guionista, como excusa para presentarnos el panorama del cine en los años 30 y 40. Apasionante.

lunes, 7 de diciembre de 2020

Ciencia recreativa

Hay un principio fundamental de la física que dice que las cosas, con el tiempo, se desordenan. La entropía es la medida que indica el grado de desorden. Esto nos lleva a pensar que una persona que ordena las cosas es alguien que se niega a ser arrastrado por la corriente del tiempo. Yo ordeno las cosas. El tiempo desordena, desintegra, destruye.

Todo lo que existe está muriendo. Todo lo que hacemos es luchar contra el implacable aumento de la entropía. Lavamos la ropa, pero volverá a ensuciarse. Amamos, pero moriremos.

La entropía se produce porque, entre todas las posibilidades de algo al moverse durante un tiempo en el espacio, la de que recupere su orden inicial sólo es una. Nuestra experiencia del tiempo como una flecha hacia adelante es fruto de la entropía. Y el desorden comenzó en el Big Bang, cuando empezaron también el espacio y el tiempo.

Y mientras tanto, existe una realidad en la que estamos inmersos, absolutamente contraintuitiva: el espacio-tiempo. Esta aportación de Einstein, comprobada matemática y experimentalmente, consiste en que el espacio, con sus tres dimensiones, y el tiempo, que es la cuarta, forman un todo.

La luz (y el resto de ondas electromagnéticas) viaja siempre a la misma velocidad, aunque vaya en un vehículo con su propia velocidad. El tiempo pasa más lento dentro del vehículo, con respecto al espacio de fuera. Y el vehículo disminuye su tamaño.

Todo esto sucede porque el espacio-tiempo es flexible, y se curva ante la presencia de los objetos. Por eso los cuerpos celestes orbitan. Lo llamamos gravedad.

Lo que da la masa a las partículas que conforman las cosas es el campo de Higgs, que está ahí, como se demostró en 2012 creando un bosón de Higgs en el LHC. Además, el Universo se está expandiendo cada vez más rápidamente, contra la fuerza de la gravedad, gracias a la energía oscura, que es el 70 por ciento de lo que hay. O sea que, si pesamos el Universo, el espacio vacío es lo que más pesa.

Cuanto más rápido nos movemos a través del espacio, más lento pasa el tiempo, y viceversa. En la vida cotidiana esto no es evidente, porque nuestros movimientos son relativamente lentos. Ello lleva a la conclusión de que pasado, presente y futuro coexisten. Y además, la fuerza de la gravedad también hace que el tiempo pase más despacio.

Si giramos unas horas en torno a un agujero negro, que ejerce mucha gravedad, el tiempo pasará mucho más lento. Al volver a la Tierra, habrán pasado muchos años. Habremos viajado al futuro.

Viajar al pasado ya es más complicado. Si existen los agujeros de gusano, predichos por Einstein, éstos unirían espacios y tiempos distintos. Pero no solemos ver viajeros procedentes del futuro por aquí. Muchos físicos dicen que viajar al futuro es posible, pero al pasado no.

El tiempo sólo tiene sentido si hay acontecimientos. Cuando, por el efecto de expansión acelerada del Universo, todo esté muy lejos entre sí, no habrá eventos: no habrá tiempo.

Cuando nos relacionamos con nosotros mismos o con otra gente, cuando nos informamos de lo que sucede en el mundo, tenemos una noción del tiempo clara: suceden cosas. Eso es el tiempo en la experiencia cotidiana. Si no pasa nada, el tiempo transcurre más despacio, y viceversa.

Si nos adentramos en la materia, las leyes físicas confirmadas que rigen dentro de los átomos son todavía más extrañas. La mecánica cuántica se ocupa de ellas, y lo más inquietante de todo es que nos hablan no sólo de lo que ocurre a escala infinitesimal, sino de la realidad en general. Las partículas se rigen por probabilidad, no por certeza. Están en un determinado lugar, o no, según el azar. Y se puede predecir su comportamiento mediante leyes físicas, que funcionan: toda la electrónica se basa en la mecánica cuántica.

Einstein nunca estuvo de acuerdo con las leyes de la mecánica cuántica: creía en la certidumbre y pensaba que la mecánica cuántica no estaría completa mientras no pudiera predecir todos los lugares donde estuvieran las partículas.

El entrelazamiento consiste en que dos partículas pueden compartir sus propiedades al estar cerca, y seguir comportándose igual, aunque se separen. Esto se ha realizado en experimentos, en los que cuando se altera una partícula entrelazada con otra lejana, la segunda se altera igual. Y llevaría a la teletransportación.

Los ordenadores cuánticos pueden realizar ingentes tareas simultáneas, alcanzando mucha más capacidad que los convencionales. Sus elementos están a la vez en una u otra posición.

La teoría de cuerdas sostiene que los quarks se componen de cordeles de energía, cuya vibración define a cada partícula. Y que además existirían en un mundo de 11 dimensiones, con posibles universos paralelos. Si se confirmase, la teoría M, que combina todas las hipótesis de las cuerdas, sería la teoría del Todo, que explicaría a la vez la física de partículas y la de objetos masivos, hoy todavía incompatibles.

Por eso yo creo que andar aferrándose a creencias una vez superado el mito no tiene sentido, y es más lógico y debería ser más humano interesarse un poco por la ciencia, que ya aporta suficiente misterio.

 

Obras de Brian Greene, divulgador y científico:

El universo elegante -teoría de cuerdas- (libro de 1999 actualizado en 2003 -en español en 2006-, serie de 2003, 3 capítulos)

El tejido del Cosmos, -espacio y tiempo, mecánica cuántica- (libro de 2004, serie de 2011, 4 capítulos)

La realidad oculta -universos paralelos- (libro de 2011)

Hasta el final del tiempo -historia del Universo- (libro de 2020)

viernes, 4 de diciembre de 2020

Paciencia con el ordenador

 

Me ha pasado muchas veces. Quiero hacer algo con el ordenador y no sale a la primera. Pero algo en mí me mueve a no desfallecer, y casi siempre consigo lo que me propongo al respecto. Un ejemplo fue mi empeño de ayer en archivar en mi ordenador los cuatro capítulos de una serie documental científica de 2011, The Fabric of the Cosmos.

Lo primero que pude averiguar fue que la serie estaba disponible, pero doblada al español de América. Ese tipo de doblaje no me gusta, así que la busqué en otro formato. Encontré en Youtube los cuatro capítulos, subtitulados al castellano con archivos sin pegar. Esto quiere decir que si consigues descargar los vídeos, no llevan los subtítulos.

No obstante, Google siempre responde a este tipo de inconvenientes: existen páginas web para descargarse los subtítulos desde Youtube. El problema siguiente vino cuando comprobé que si utilizaba un VPN, algunas de esas páginas no funcionaban.

¿Por qué estaba usando un VPN y qué es eso? Resulta que uno de los cuatro capítulos, el segundo, no podía verse en Youtube en España, por restricciones de la productora. Así que instalé varios programas gratuitos que hacen creer a internet que estás en otro país. Fui probando con lugares remotos, como Albania o Burkina Faso, pero en todos los casos Youtube rechazaba mostrar el capítulo.

Nuevamente, tuve que buscar en Google. ¿En qué países se podría reproducir ese vídeo? Resulta que hay una página que da ese dato (https://polsy.org.uk/stuff/ytrestrict.cgi). Y en el caso del capítulo en concreto, pude saber que estaba vetado en todos los países del mundo menos Italia. Así que, mediante una extensión que permitía viajar hasta allí, logré que Youtube mostrase el vídeo.

Como decía antes, al intentar descargar los subtítulos, algunas de las páginas que lo consiguen no funcionan si usas un VPN. Por fin di con una que sí, downsub.com. Ya sólo me faltaba descargar los vídeos de los cuatro capítulos. La mayor parte de las páginas que lo facilitan no funcionan usando VPN, como en el caso anterior. Encontré una: savefrom.net. Pero había otro problema: el programa VPN que estaba usando, Urban, al ser gratuito, ralentizaba todo una barbaridad.

Paciencia. El capítulo maldito tardaría nada menos que una hora en descargarse. Mientras, conseguí obtener los subtítulos de los cuatro capítulos. Sin olvidar que uno de los cuatro o cinco VPN que había probado y descartado me desconfiguró internet en el ordenador, y todo dejó de funcionar hasta que volví a configurarlo, reiniciando varias veces tras meterme en las funciones de redes.

Bueno, son varias horas. Qué más da. Ya tengo los cuatro capítulos y sus subtítulos. Desde hace varias décadas, cuando lucho contra un ordenador, gano yo. Fin.

martes, 1 de diciembre de 2020

Libro "Memoria visual de Zaragoza. Los pródigos años 90"


El sábado 5 de diciembre de 2020 se pone a la venta el libro Memoria visual de Zaragoza. Los pródigos años 90, editado por El Periódico de Aragón.

Desde 2014, el proyecto GAZA, Gran Archivo Zaragoza Antigua, creado por José María Ballestín Miguel y Antonio Tausiet, compila y ordena miles de referencias visuales de la ciudad de Zaragoza. Este libro es una selección de fotografías de ese archivo, acompañadas de comentarios redactados para la ocasión. 

Centrado en la década de los 90, ofrece un recorrido por el centro y los barrios, además de mostrar diferentes aspectos de su economía y sociedad. Unos años en los que se prodigó la inversión pública para remodelar numerosos espacios, mientras se extendía la feliz idea del enriquecimiento fácil, asociada a los grandes eventos y la corrupción política: los pródigos años 90.

viernes, 23 de octubre de 2020

El miedo y yo

 

Nunca me he considerado valiente, y creo que no lo soy. Sin embargo, veo actitudes en gente cercana que parecen acercarse a eso que llaman cobardía. Seguro que me equivoco. Salgo de casa de alguien y enseguida echa el cerrojo, como si eso le librase de quién sabe qué ataques furibundos de atracadores acérrimos. Otro me pasa su teléfono para ver nosequé y de repente se pone esa cosa de dibujar un patrón para desbloquear. Yo no tengo, nunca he tenido, patrones de esos. Enciendo el teléfono y a perder el tiempo un rato, sin desbloqueos. Es más, cada vez que los avances tecnológicos –más bien la obsolescencia programada- me obligan a comprar un móvil nuevo, estoy un rato configurándolo para que carezca de clave alguna. Si lo apago, cuando lo enciendo no pide contraseña. Qué felicidad. Cuando tuve en mis manos, en los años ochenta, mi primera tarjeta de crédito, el azar quiso que su número personal fuese de los facilones. Con él sigo. Si llego a Ankara, por ejemplo, mis compañeros de viaje se confinan en el hotel, porque el sol ya se ha puesto. Yo voy a darme un paseo. ¿Por qué los angorenses van a atacarme, si no supongo ninguna amenaza para ellos? Hace un par de años hice un documental que denunciaba la corrupción de mi ciudad. Atención, me dijeron: no firmes eso con tu nombre. Sólo he recibido parabienes. El miedo lo reservo para cosas menores: precipicios, prepucios, prestaciones sociales. De hecho, cuando paseaba por las periferias con un amigo, él siempre se encaramaba mientras yo permanecía a sotavento. O si me enfrento con situaciones sexuales exentas de confianza, reculo. Y si se trata de cumplir con la ley, sólo me la salto tras cábalas dilatorias. Ya digo, cosas menores. Todo eso de temer asaltos, venganzas, golpes de Estado, virus, intrusiones en la privacidad de mis aparatos electrónicos, no es lo mío. Creo que, en realidad, así, estudiándome un poco, se trata de inconsciencia. Que no tiene nada que ver con la valentía. Y éste ha sido mi rollo de hoy.

domingo, 11 de octubre de 2020

Fuerzas y cuerpos

Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Diccionario de la Real Academia:

-Fuerza pública: cuerpo de agentes de la autoridad encargados de mantener el orden.

-Cuerpo: conjunto de personas que desempeñan una misma profesión.

En este contexto, las fuerzas son cuerpos; y los cuerpos son las fuerzas. Las fuerzas y los cuerpos son lo mismo. También se podría decir: "fuerzas y fuerzas" o "cuerpos y cuerpos", o incluso "fuerzos y cuerpas".

Luego están las fuerzas armadas, o sea, el ejército. Que no deja de ser un cuerpo, el cuerpo militar. La Guardia Civil pertenece a la vez a las fuerzas y cuerpos de seguridad y a las fuerzas armadas. O sea, que son tanto policías como militares; dos en uno.

Esto es: un guardia civil es guardia, es civil, es fuerza, es cuerpo, es de seguridad y es militar. Podría decirse que es guardia civil, guardia de seguridad, guardia militar, civil de seguridad y civil militar. Por no nombrar que es cuerpo de seguridad, cuerpo civil y cuerpo militar. Militar civil, no lo olvidemos.

Entonces llegamos a la policía militar. Podría pensarse que un policía militar es un guardia civil, por lo anteriormente descrito. Pero no. Un policía militar es un agente que se encarga de mantener el orden militar. Digamos que, por poner un ejemplo, si se dedicase al regular el tráfico, sería el tráfico de tanques.

También están los curas castrenses, los perros policía y la cabra de la Legión. No hemos documentado perros policía en misas castrenses, pero la cabra de la Legión sí es posible que haya podido inmiscuirse. El menú castrense incluye pan, postre, vino y gaseosa. Si lo prepara el cura castrense, el pan y el vino pueden estar bendecidos.

¿Puede un perro policía comerse el menú castrense bendecido por un cura castrense? La respuesta es sí, aunque la gaseosa puede causarle gases. Los perros tienen, también los perros policía, sus propios cuerpos y fuerzas. Newton ya lo sabía.

Segunda ley de Newton o Principio Fundamental de la Dinámica: "La fuerza que actúa sobre un cuerpo es directamente proporcional a su aceleración". 

Tercera ley de Newton: "Cuando un cuerpo ejerce una fuerza sobre otro, éste ejerce sobre el primero una fuerza igual y de sentido opuesto".

Fuerza es todo agente capaz de modificar la cantidad de movimiento o la forma de un cuerpo. Cuerpo es sinónimo de objeto. 

Conclusiones:

1. Si un agente te empuja, puede modificar tu trayectoria y, si te empuja fuerte, también puede modificar la forma de tu cuerpo.

2. Si consideras un objeto a un agente de las fuerzas y cuerpos, éste quizás se moleste, aplicando la conclusión 1.

3. Es mejor dejar que actúe la entropía que comprobar la empatía de quienes están ahí para protegerte y salvar a la patria en un momento dado.

4. En China comen perros, pero no tenemos datos sobre si en el menú castrense ofrecen perros policía.

5. Los agentes encargados de mantener el orden no son los responsables de mantener la entropía, exceptuando a los curas castrenses, que confían en la divinidad para esos menesteres.

6. Isaac Newton fue físico y matemático, pero también teólogo. Esto nos induce a pensar que quizás el perro de Newton se comió la manzana, e ingresó en el cuerpo policial para purgar su pecado original.

7. La cabra de la Legión se llama oficialmente Carlos V, aunque vulgarmente se le conoce como Manoli. Ese nombre quiere decir "Dios está con nosotros". "Nosotros", en este caso, se referiría a las fuerzas y cuerpos en general. General es el rango castrense más elevado, incluso por encima de la cabra.

8. Cuando se encuentran un policía militar y un guardia civil, se miran raro, mientras ambos se preguntan en silencio por las leyes, tanto las de Newton como las de la justicia militar y la justicia divina. Pocas veces, en estos duelos mudos, se recuerdan las leyes aprobadas por el Parlamento.

9. Si te comes el menú castrense bendecido, el pan y el vino se consideran cuerpo y sangre de Cristo. Éste, en su caracterización de Cristo Rey, sería el general en jefe de todos los ejércitos.

10. Las fuerzas y los cuerpos pueden ser de seguridad o no. Si no son de seguridad, hay que tener precaución. Si lo son, mucho cuidado.

martes, 6 de octubre de 2020

Memoria visual de Zaragoza: artículos quincenales y láminas del Pilar

El Gran Archivo Zaragoza Antigua (GAZA), creado por José María Ballestín Miguel y Antonio Tausiet, recientemente cumplió 6 años, y lo celebramos con este reportaje de El Periódico de Aragón:

Además, hemos iniciado una serie de artículos quincenales en El Periódico de Aragón, a partir del domingo 4 de octubre de 2020.

1. La plaza de Miguel Salamero. Un pulmón verde en la antigua Morería (4-10-2020):


2. El callejero monárquico. Los nombres de los reyes en las calles de la ciudad (18-10-2020):

3. Tiempos de epidemias. Un recorrido por sus historias en Zaragoza (1-11-2020):

4. La especulación inmobiliaria. Una tradición arraigada en la ciudad del Ebro (16-11-2020):

5. La plaza de Los Sitios. De huerta conventual a parque urbano de primera (29-11-2020):

6. La Zaragoza desaparecida. Un hecho que no se ha dado por arte de magia (13-12-2020):

7. Giesa-Schindler. Crónica de su ascenso y triste ocaso en Zaragoza (3-1-2021):

8. Los cinturones de ronda. Cuando las afueras están cada vez más afuera (17-1-2021):

Por otro lado, del viernes 2 al sábado 17 de octubre de 2020, El Periódico de Aragón entrega gratis con su ejemplar las 16 láminas DIN A4 "Memoria visual de las Fiestas del Pilar", preparadas con la colaboración del Gran Archivo Zaragoza Antigua (GAZA). También disponibles en la sede del diario.
Asimismo, en la versión digital de El Periódico de Aragón, en la sección "Un Pilar para recordar", creada en el contexto de la cancelación de las fiestas en 2020, se ha abierto una galería titulada Memoria visual de Zaragoza, en la que se añade una foto de GAZA a diario.

Todo esto se suma a la serie de libros por décadas que hemos ido preparando, de momento: Los cruciales años 30Los sombríos años 40Los grises años 50Los prodigiosos años 60Los convulsos años 70Los flamantes años 80 y Los pródigos años 90.

lunes, 28 de septiembre de 2020

Rafa Maza: no se lo pierdan

 

Ayer fui y vine y vine y fui. Me pasa últimamente; vermús toreros, actos culturales, viajes, colegueo. Una de las idas y venidas fue al Teatro de las Esquinas de Zaragoza. Cogí el autobús equivocado pero no me dejó muy lejos. José Ángel Delgado, director y productor de cine, me había invitado a ver un espectáculo: Fabiolo Connection, del que yo no sabía o no recordaba nada. Ir hasta allí era una buena excusa para ver a José Ángel y ponernos al día de nuestras vicisitudes personales.

Resultó que disfruté de lo lindo de la actuación. El actor oscense Rafa Maza, al que no había visto antes en mi vida, o no lo recordaba, es un genio del humorismo. Vais a llamarme exagerado. Intentaré razonar ese aserto.

Fabiolo es un personaje creado por Rafa: la sublimación del pijo. Por supuesto, de entrada esa creación echa para atrás, repele, asquea. Y, en principio por desgracia, es la espina dorsal de la puesta en escena. Una sencilla búsqueda en Google les dará a ustedes las claves de la trama humorística, pero valga apuntar nada más que, en la mejor tradición de los cómicos patrios, Rafa Maza despliega su arte representando innumerables personajes, y todos con tino.

Es capaz de imitar hilarantemente cualquier idioma, cantar cualquier estilo, ponerse en la piel de cualquier famoso, sacarse tipos humanos de la manga de factura propia, pertrechar malabarismos, crear ambientes únicos a partir de elementos sencillos, contar chistes, reflexionar sobre la sociedad actual, interactuar con el público, bailar, y todo ello sin caer en lo chusco ni en lo pedante: un equilibrio que pocos consiguen.

Como decía, Fabiolo es un pijo despreciable, sí. Pero sirve de anaquel del que van surgiendo los ingeniosos hallazgos que llenan la representación. La muy contada anécdota acerca de Lola Flores, a la que un anuncio presentaba diciendo: “No canta. No baila. No se la pierdan” me sirve para parafrasearlo. “No me gusta Fabiolo. No se lo pierdan”.

Tuve el privilegio de cenar con Rafa tras la función. Además de con José Ángel, compartimos mesa con Alfonso Desentre, reciente Premio Simón del Cine Aragonés a mejor actor e inigualable compañero de cigarrillos. Rafa nos inquiría acerca de pormenores de su show. Y nos ilustró respecto a cómo había ido evolucionando, qué novedades introdujo anoche, su propia percepción de la respuesta del público, su momento profesional, con colaboraciones en televisión y cine, su ilusión respecto al futuro. De doble formación, actoral y humanística, se desveló como un tipo ávido de conocimientos, el mejor perfil para quien muestra en su profesión tantas facetas del ser humano.

Llovía a la salida. Y bien que llovía. Nos cobijamos en una marquesina y José Ángel le dijo a Rafa que yo escribía, así que el humorista me pidió que lo hiciese sobre él. Alfonso llamó a un taxi que nos llevó de tour por toda la ciudad, dejándonos a cada uno en su barrio. Rafa nos animó a repetir reuniones como ésa. Yo, al fin y al cabo un infiltrado, me quedé satisfecho de poder compartir una velada con tanto arte junto, y aquí estoy cumpliendo mi promesa. Qué menos.

viernes, 25 de septiembre de 2020

Sombras de mi pasado

Tuve muy poca relación con María. Trabajaba de limpiadora o de algo parecido en un colegio público del casco viejo de Zaragoza. Visité ese lugar durante mi infancia, y ahora que me he especializado en la historia de la ciudad deduzco que se trataba del colegio de San Felipe, en la actual ubicación del museo de Pablo Gargallo. 

Desde las ventanas del colegio, que yo reinterpreté luego en una esquina de la cercana plaza del Justicia, mi tía Carmen, la hermana de María, me mostraba la antigua tienda de bromas de Emilio Grasa. Ahora sé que no sólo vendía esos artículos, sino una amplia gama de mercaderías, y que se llamaba La bola dorada y estaba en la calle Candalija, que desemboca en la de Alfonso I.

Siempre creí que María había sido maestra, pero alguien de la familia me sacó de mi error. Su marido fue fusilado por ser del bando republicano, y su hijo estuvo al cuidado de Carmen. Carmen nunca tuvo hijos, pero sí ahijados, como el huérfano Alejandro o José, fruto de un matrimonio anterior de Feliciano, el marido de Carmen.

María fue internada durante sus últimos meses en una residencia contra su voluntad. Su hijo, ya muy mayor, que había estudiado en los Escolapios, llevaba las cuentas de la asociación de exalumnos. Tuvo dos hijos con Emilia: el primogénito se llamó como él y la pequeña fue Eva, el mismo nombre que yo le puse a mi hija. Quién sabe qué vida llevarán hoy, medio siglo después.

Personas que van dejando huella, mayor o menor, en uno. La que más, Carmen. Pero también Emilio Grasa, que acabó loco e internado en una habitación del seminario de San Carlos. Yo lo visitaba con su cuidador Feliciano todas las semanas de mi infancia, y me regalaba artículos de broma. Su sobrina Teresa restauró la cúpula de Goya del Pilar.

Y José, el hijo de Feliciano, que marchó a Francia para buscarse la vida, montando un bar taxi en un pequeño pueblo. Acabó sus días muriendo en Zaragoza, antes que su padre, que en mi última visita no me reconocíó.

Hoy vivo rodeado de gente que me quiere, como entonces. Casi todos son otros, son otras. Pero recorro las calles de mi ciudad y recuerdo siempre a estos antepasados lejanos, sombras de mi pasado, y sus lugares asociados. Como el Monte de Piedad de la foto.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Entrelazamiento cuántico

Dejo aquí el enlace al mejor artículo científico de divulgación que he leído en los últimos años. Su autor, Alberto Aparici.

Entrelazamiento cuántico, algo más que una “espeluznante acción a distancia”

Carta a los amigos de Joaquín Carbonell


Carta a los amigos de Joaquín Carbonell
Antonio Tausiet

Cuando yo me muera no quiero homenajes, ni celebraciones ni congresos. Que nadie escriba una línea, tampoco Antón Castro. Pero que la Bodega de Carbo se reúna al menos una vez al año.
Joaquín Carbonell

Siempre me ha indignado esa fábula de claudicaciones inventadas en el lecho de muerte de los hombres ilustres. 
Miguel de Unamuno


Queridos amigos -lo sois, de verdad- de la Bodega de Carbo:

Necesito escribir esto, sin llegar a los extremos de mi admirado Juan Leyva. Hace unos años, nuestro Joaquín decidió conformar una nueva familia; llámese grupo de conocidos. Me da igual. Desde entonces, organizó reuniones frecuentes con nosotros, en la bodega de su casa y otros lugares.

En la primera, él me presentó a una de mis mejores amigas, Ana Asión: me he hecho miembro de tu círculo cercano, incluyendo a tu novio, Julio, tus padres y tu hermana. Insuperable Gran Bob e increíble Nines: he sido feliz sabiendo que me tenéis en consideración. Poder charlar contigo, Álvaro, y saber que eres tan valiosa, Judith, me ha aportado mucho. David, me abriste tu corazón y tu local para lo que quisiera. Y no hablemos de ti, Kaku; te amé sin límite, luego fuiste compañera de Joaquín, y sigues siendo una gran amiga y cómplice, mía y de mi hija, como lo fue él. Gema: tu adorable hija y tu simpático Raúl seguro que creéis, como yo, que somos buena gente, igual que, sin duda, Philippe y Mariana. Charlie, me sorprendiste y emocionaste. Fernando, me ganaste con tu visión humanista excepcional. Me costó encontrarte el punto, Mariano, pero llegué a valorarte de verdad. Lourdes: me conquistaste, y Julián, dejaste huella en mí para siempre. Juan, traías a Mar, muy adecuada...

Penélope vino y se fue, aunque ahora soy su amigo y de su Emilio, y los adoro. Marcos se esfumó, pero me dio una clave primordial. Arantxa, Sergio, su esposa y su hijo nunca fueron cercanos a mí, pero sí a Kaku: los estimo.

Todas estas personas sois los verdaderos protagonistas de los últimos años de Joaquín. Salvo honrosas excepciones -sólo se me ocurre una, Eloy-, quienes han escrito estos días en la prensa sobre él han hecho un vergonzoso ejercicio de papanatismo. Un abrazo a todos.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Paletonia, o no



Érase una vez una ciudad de provincias que lo tenía todo, aunque sus habitantes no lo sabían. Érase un microcosmos que atesoraba milenios de historia, que le habían dado un carácter muy determinado, distinto a los ojos de cualquier observador exterior al de las grandes ciudades que lo circundaban. Los pobladores de esa ciudad olvidada en los libros y en las redes sociales eran muy variados y compartían inquietudes y saberes que, en conjunto, eran un gran tesoro, pero tomados uno a uno, sólo los usaban para defenderse del resto, con ataques más o menos fundados. Se trataba de una ciudad, aunque más parecía una comunidad de vecinos. Había un derroche infinito de sabiduría popular, heredada de los núcleos rurales que la habían alimentado. En la pirámide de la valoración social, estos saberes constituían una sólida base sobre la que se asentaba el resto. Luego había un caldo de cultivo, de mayoría anarquista pero con muchos elementos comunistas, que alimentaba intelectualmente al resto de la población. Eran individuos formados en la segunda mitad del siglo XX, con su fecunda herencia de la mitad anterior. Como en otros tantos núcleos poblacionales de Occidente, asimilaron la filosofía de la contracultura, acabando en muchos casos adaptándose al orden establecido. Algunos llegaron a puestos preeminentes, como directores de medios de comunicación, presidentes de fundaciones, altavoces del pueblo… Pero la mayoría fueron consecuentes con sus principios, y siguieron fustigando desde sus pequeños altares, sin dejarse llevar por la corriente. Aforos de público reducidos, lectores ávidos de mensajes diferenciados, musas inconformistas, grupos reunidos en torno de bares, tendencias pop, letraheridos… Eran una masa de miles de personas concienciadas, críticas con los poderes. Y por fin, los que menos tocados por la ética quedaron de esas fecundas generaciones, se apuntaron desde las postrimerías de la dictadura a una nueva moda importada y financiada desde Alemania, vía Estados Unidos: la socialdemocracia. La ciudad sufrió, como el resto del país, esta moda impuesta que no abarcaba sólo la política, sino que se infiltró concienzudamente en todas las ramas del saber, inundando las universidades. El conjunto de ciudadanos afines a las ideas conservadoras, esa ralea de barro informe que hace avanzar más lento, no forma parte de esta historia porque no tienen relevancia moral, pero los citados socialdemócratas fueron ocupando poco a poco todas las cátedras. Eran personas intelectualmente válidas, que compraron rápidamente el discurso anticomunista derivado del fracaso en el este de Europa y se instalaron muy cómodos en sus poltronas, haciendo guiños inocuos al anarquismo mientras tragaban todos los sapos ideológicos del nuevo régimen, pantomima de democracia sin cambiar los cimientos, que se impuso en el país. Estos próceres, limpios de la pátina de un pasado atroz de fusilamientos y torturas, miraron a otro lado mientras el nuevo Gobierno de 1982 perpetuaba los privilegios de la aristocracia del estraperlo. Hubo grandes avances en la investigación cultural, siempre capitaneados por los socialdemócratas del vértice superior de la pirámide, mientras poco a poco se fue enterrando la memoria de quienes realmente mantuvieron despierta la lucha contra la dictadura. En la ciudad de provincias se alentó una cierta forma de nacionalismo, que engendró opciones políticas de distinto signo, con el nexo común de la pertenencia a la élite. Hoy sobreviven, jubilados o prejubilados, aquellos personajes que mantuvieron viva la llama falsa del progresismo descafeinado, y también algunos de los que nunca se adhirieron a esa monumental feria de vanidades. Poco a poco van muriendo, mientras que en las nuevas generaciones nada de esto parece estar sobre la mesa. Algunos de los pusilánimes se constituyeron en élite cultural y continúan en ello. Muchos de los resistentes siguen siendo punta de lanza de la crítica local, pero la amplia mayoría de los habitantes viven ajenos a ambas corrientes, trepanados por el miedo, los medios de comunicación de masas y la economía de subsistencia. Una ciudad milenaria, con un potencial demostrado de valor cultural, social y de análisis, hoy se arrastra como un reptil moribundo, y no tiene visos de mejora a corto plazo. Pero mientras tanto, algunos nos seguimos divirtiendo, que al fin y al cabo, es lo que da sentido a esta vida. Sin renunciar al espíritu libre, crítico y de avance social que siempre se impone sobre las cavernas, los traidores y los cenizos.

domingo, 12 de julio de 2020

Neuróptica. Estudios sobre el cómic


Neuróptica. Estudios sobre el cómic. Núm 1
VV. AA., Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2019

Revista de estudios sobre el cómic dirigida por Julio A. Gracia. Incluye el monográfico El cómic español en la encrucijada: del tardofranquismo al desencanto.

Texto de Antonio Tausiet para el libro:
Veinte años de humor gráfico español (1970-1990). Un repaso a la Transición tamizado por la risa

Libro "Memoria visual de Zaragoza. Los cruciales años 30"


El sábado 11 de julio de 2020 se puso a la venta el libro Memoria visual de Zaragoza. Los cruciales años 30, editado por El Periódico de Aragón.

Desde 2014, el proyecto GAZA, Gran Archivo Zaragoza Antigua, creado por José María Ballestín Miguel y Antonio Tausiet, compila y ordena miles de referencias visuales de la ciudad de Zaragoza. Este libro es una selección de fotografías de ese archivo, acompañadas de comentarios redactados para la ocasión.

Un recorrido por la ciudad, los barrios y aspectos de su economía y sociedad en la década de los 30, época de acelerados cambios y quiebras fundamentales en la historia de España: la Dictadura de Primo de Rivera, la proclamación de la Segunda República, sus dos bienios contrapuestos, el Frente Popular y una sublevación militar fallida que derivó en una guerra que marcaría el futuro: los cruciales años 30.

martes, 16 de junio de 2020

La opinión de los normales


Yo confieso. He vivido toda mi vida en una burbuja de ignorancia y error. Siempre había creído que la sociedad estaba conformada por personas con distintas ideologías, repartidas de modo misceláneo. Pese a que ya era consciente de que la gente de ideas muy avanzadas eran minoría, estaba convencido de que había un cierto equilibrio entre conservadores y progresistas.

Pero no. Lo cierto es que la mayoría es normal, normalizada, normativa. Todo ese montón de habitantes que pulula es una masa de humanos con miedo, deseosos de que las cosas sigan como están, porque por muy mal que les vaya como colectivo, siempre les puede ir peor. Los que creen que se puede progresar, que incluso hay que hacer algo para que todo avance, son muy pocos.

Y era lógico pero no lo veía. Las vanguardias, los revolucionarios, la avanzadilla intelectual, el motor de la historia, es un grupo reducido y siempre lo ha sido. Así funciona el progreso. El común de los mortales vive envuelto en sus creencias, persiguiendo la zanahoria con el palo como el resto de los mamíferos. Hacen sus vidas, comen mejor o peor, duermen más o menos, miran un canal de televisión u otro, eligen un equipo, compran ropa, llegan a fin de mes o no, creen en Dios o dudan un poco, toman el sol, van de vacaciones, pasean, se conforman con lo que hay.

Sus opiniones, siempre derechistas, son las que priman. Muchos se empeñan en aconsejar que la política no entre en las conversaciones. Lo que no quieren es oír nada de política de izquierda: nada que tenga que ver con el avance de las costumbres, la justicia social, la libertad, la crítica o la denuncia. Mientras tanto, continúan lanzando al aire sus comentarios retrógrados, porque es lo corriente, lo mayoritario, lo impuesto, lo normal.

Los normales te cuentan con soltura sus experiencias, invariablemente teñidas de una fina y amable capa de racismo, sexismo, homofobia, belicismo, paraciencia y conspiranoia. Suelen ser campechanos, viva la gente, la hay donde quiera que vas. Su concepción del arte y la cultura es de tómbola; su visión de futuro es nula; su interés por lo abstracto, por el pensamiento, por la vida interior, por la humanidad, inexistente.

En mi burbuja, en mis decisiones vitales de compañía y disfrute, los normales han solido ser elementos aislados, curiosidades, fenómenos de feria, porcentaje desdeñable. Pero era todo al revés. Se ha pinchado la pompa de jabón y ahora vislumbro ante el horizonte el inmenso latifundio repleto de normalidad, donde los excéntricos son sólo lunares sobre una piel uniforme, uniformizada e uniformada.

Yo confieso. Los árboles no me dejaban ver el gimnasio.
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