domingo, 27 de mayo de 2018

Unamuno, Millán Astray y El País



El 8 de mayo de 2018, el escritor Sergio del Molino publicó un artículo en el diario El País, titulado Lo que Unamuno nunca le dijo a Millán Astray. En él, del Molino se hizo eco de las conclusiones del historiador Severiano Delgado en su estudio "Arqueología de un mito, el acto del 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca".

Básicamente, se trataba de desmentir la versión según la cual Miguel de Unamuno se puso en contra del bando golpista unos meses después del levantamiento fallido de julio de 1936. Así, todo habría sido una recreación literaria destinada a crear un mito republicano, propagado en 1961 por el historiador Hugh Thomas.

Sergio del Molino se permitió añadir sus propias conclusiones, entre irónicas y condescendientes: “Cómo no emocionarse ante el sabio anciano encarándose contra la bestialidad del general mutilado. Sus palabras son parte de la mitología española, un evangelio de valentía cívica ante el que solo cabe aplaudir con reverencia”.

Esos días, otros diarios conservadores españoles publicaron reseñas sobre la supuesta investigación de Severiano Delgado, celebrando la reubicación de Unamuno en el bando franquista: Desvelan la mentira del enfrentamiento entre Unamuno y Millán-Astray (ABC, 8-5-2018); El "malentendido histórico" en el enfrentamiento entre Unamuno y Millán Astray (El Mundo, 8-5-2018); La verdad entre el rifirrafe de Miguel de Unamuno y Millán Astray en la Universidad de Salamanca (La Razón, 13-5-2018).

Todas las referencias al novedoso mentís provienen de una nota de la agencia EFE, que curiosamente difunde en paralelo la versión contraria, publicada en el libro En el torbellino. Unamuno y la Guerra Civil (Jean-Claude y Colette Rabaté, 2018): Experto afirma que Unamuno hizo "una especie de J'acusse" ante Millán-Astray (Cope, 9-5-2018).

Los Rabaté protagonizaron un coloquio sobre el tema, reseñado en El País el 10 de mayo: 12 de octubre de 1936: el “Yo acuso” de Unamuno a Franco. Para entonces, Antonio Elorza ya había tenido que matizar en el mismo medio el inaudito, indocumentado e irresponsable libelo de Sergio del Molino, con una matizada respuesta: El pensador antifranquista (El País, 9-5-2018), donde se lee como conclusión: “[Unamuno] es un antifranquista”.

Los hispanistas Colette y Jean-Claude Rabaté se vieron obligados a puntualizar, ya a finales de mes y en las mismas páginas, la gratuita polémica, con su Enfrentamiento en el paraninfo: Unamuno, “fulminado” (El País, 27-5-2018). No en vano, en el primer artículo de esta serie, del Molino les nombraba para asegurar que ellos dieron la primera voz de alarma ante la supuesta falsedad histórica. En la respuesta de los Rabaté queda meridianamente claro que Severiano Delgado y su vocero Sergio del Molino ofrecen una versión banal, sesgada y torticera de los hechos, para manipular la historia a su retorcida conveniencia.

Todo esto se enmarca en una corriente mayoritaria, que inunda los medios de comunicación generalistas españoles y las publicaciones dadas por científicas. Se trata de ofrecer una imagen de ligera ecuanimidad, que disfraza conclusiones retrógradas. Con aires de superioridad intelectual, toda una generación de estudiosos, escritores y periodistas están desactivando cualquier mirada a los hechos que pueda mancillar la versión oficial de la historia de España.

Ahora resulta que, para casi todos, durante el siglo pasado ocurrió una cruel guerra inevitable, cuyos bandos son equiparables y, por tanto, el franquismo y su retoño la actual monarquía son sinónimo de paz, prosperidad y modelo de virtudes. Olvidemos los avances de la II República, la represión de la dictadura y los trágalas de la Transición. En unos meses se estrenará la película Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar, sobre los últimos años de Unamuno. Se presenta como una biografía supuestamente equilibrada. El Movimiento Nacional vive, la lucha sigue.

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