martes, 27 de febrero de 2018

Quizás estamos dentro de un agujero negro


Tú no lo sabes, y si lo sabes te lo tenías muy callado. Pero existe la posibilidad de que dentro de cada agujero negro haya un universo. Eso lo acabo de aprender viendo el capítulo 4 de la serie Cosmos de 2014. Es tan sencillo que quizás no se me olvide: como un agujero negro es el fruto del colapso de una estrella grande, que tras apagarse se contrae sobre sí misma por efecto de su propia gravedad, “dentro” del agujero, donde va a parar todo lo que esté cerca, incluida la luz, podría ser que se produjera lo que conocemos como big bang, el inicio de nuestro universo, una gran explosión desde un punto menor que un átomo. Quizás, pues, lo que sucede es que todo nuestro universo esté dentro de un agujero negro, y así sucesivamente.

lunes, 12 de febrero de 2018

Evolución urbana de Zaragoza. Cinco hitos


La evolución urbana de Zaragoza dio un salto importante en el siglo XIX. Hasta entonces, la configuración de la ciudad había ido creciendo lentamente desde su fundación romana, pasando por su expansión medieval y su florecimiento renacentista.
La mayor transformación experimentada por Zaragoza se produjo durante el siglo XX, en el contexto del crecimiento de las ciudades europeas, impulsado por la industrialización y el éxodo rural. El centro histórico, presidido por la Seo y abrazado por las murallas romanas y luego las medievales, se abrió paso hacia el sur mediante diversos ensanches y barrios periféricos. Este camino, con el eje del paseo de la Independencia, estuvo forzado por la presencia del río Ebro al norte y llegó hasta el Canal Imperial, construido en el siglo XVIII.
Otros hitos urbanísticos fueron: hacia el este, el cubrimiento del río Huerva en los años 30; y hacia el oeste, la construcción de la estación del Portillo y sus industrias aledañas, que generaron el barrio de las Delicias.

Cinco hitos
Plaza de España/Coso/El Tubo
El antiguo solar del convento de San Francisco fue aprovechado después de los Sitios para levantar allí la plaza de la Constitución, desde 1936 plaza de España. Se trataba de un emplazamiento a las afueras de la ciudad histórica, que a lo largo del siglo XIX acabó convirtiéndose en el centro urbano. También fue lugar de culto religioso, situando en ese punto la ejecución de los Innumerables Mártires en el siglo IV. La primera fuente pública, la de Neptuno, estuvo ahí hasta que resultó una molestia demasiado laica para lugar tan sagrado y hoy descansa en el parque Grande.
La calle de los Mártires y adyacentes, llamadas el Tubo, parten de la plaza de España y albergan bares y restaurantes; esta zona conoce hoy una nueva etapa tras su abandono premeditado en los años 80 y 90.
A ambos lados de la plaza de España se despliega una calle circular, el Coso, que fue levantada a las afueras de la muralla romana y fue lugar de emplazamiento de casas de la nobleza en el Renacimiento. El tramo norte se denomina paseo de Echegaray y Caballero y está limitado por el río Ebro. El tramo oeste, llamado avenida de César Augusto, incluye la plaza de Lanuza, antigua del Mercado.
Mercado Central
El principal lugar de comercio de la ciudad se situó al aire libre, al oeste del recinto amurallado. La plaza del Mercado, luego de Lanuza, fue testigo de los ajusticiamientos por horca y decapitación. En 1903 se levantó allí el Mercado Central, derribando una manzana de edificios que ocultaban restos de muralla romana, que fueron arrasados. En 1976 se planeó el derribo del mercado para prolongar la avenida César Augusto hasta el Ebro, pero la movilización popular lo evitó. En 2018 va a ser testigo de una remodelación en profundidad.
Huerta de Santa Engracia
El convento de Santa Engracia poseía una huerta anexa que llegaba hasta el río Huerva. En 1908 se levantó allí la Exposición Universal Hispano-Francesa, de la que quedan los edificios de la antigua Escuela de Artes, del Museo Provicial y de La Caridad. También el monumento a los Sitios de la plaza del mismo nombre, y el kiosco de la Música, hoy en el parque Grande. Entre la plaza de los Sitios y la iglesia de Santa Engracia, único resto conservado del convento, se construyó un ensanche burgués en los años treinta, que incluye el Gran Hotel.
Paseo de Sagasta
El antiguo camino de Torrero fue elegido por los potentados de la ciudad para construir sus lujosas casas, muchas de ellas a la nueva moda modernista. Con el paso de los años, su denominación y configuración fue cambiando, pasándose a llamar paseo de Sagasta, avenida de la República, paseo del General Mola y de nuevo de Sagasta. Hoy la mayoría de aquellas casas, de gran valor artístico, han desaparecido, conservándose tan solo alguna muestra valiosa. Al final del paseo de Sagasta, como antesala del Canal Imperial, se hallaba una torre privada junto a unos viveros, donde fue construido el parque de Pignatelli, trasladándose allí su estatua desde la plaza de Aragón.
Canal Imperial
A finales del siglo XVIII, un grupo de ilustrados encabezado por Ramón de Pignatelli planeó el Canal Imperial, desde Tudela hasta Fuentes de Ebro, para llevar el riego y el progreso a la vega del Ebro. A su sombra se crearon regadíos y se levantaron industrias, pese al escepticismo de la población conservadora. Este hecho se recuerda con la Fuente de los Incrédulos, junto a las esclusas de Casablanca. El Canal servía también para el transporte, puesto que era navegable, también con embarcaciones de recreo que llegaban hasta la Quinta Julieta. A partir de la colonia de construcción del Canal se desarrolló el barrio de Torrero. Hoy es un apacible lugar de paseo romántico y continúa proporcionando riego mediante su sistema de acequias.


Más información: Proyecto GAZA (Gran Archivo Zaragoza Antigua)

viernes, 9 de febrero de 2018

Contra la familia



La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.
Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). Artículo 16.3

La familia es la célula de la sociedad moderna
aunque sea cancerígena desde la edad de piedra.
“A casa”. Julián Hernández, Siniestro total (1993)

Los humanos somos mamíferos que nos agrupamos en familias: los cachorros necesitan un entorno protector para sobrevivir. La relación más cercana se establece entre padres e hijos, que son hermanos entre sí. La mentalidad mítica, propia del género humano, nos hace creer que existe un vínculo de sangre inmaterial entre los miembros de la familia, más allá del mero hecho genético. Así, se da por indiscutible que lo más importante es la relación familiar, basándose en una mitología construida a medida de las necesidades sociales, como el resto de las religiones y creencias.

Pero además de nuestra condición animal y de nuestra cultura ritual, tenemos la capacidad de hallar respuestas racionales y adaptar nuestro comportamiento a ellas. El hecho de que la supervivencia es más probable mediante la interrelación no demuestra que ésta tenga que producirse en el seno de la familia. La continuidad abuelos-padres-hijos-nietos, con sus satélites esposos-primos-sobrinos-cuñados-suegros-yernos, no es más que un modo de organización basado en relatos generacionales culturales. Y tan arraigados que no parece haber nadie que se salga del carril.

La consideración de supremacía de un grupo humano sobre otro se denomina racismo. A pequeña escala, pensar que un grupúsculo como la familia, unido por el apellido, es mejor que otro, no es más que una forma reducida de racismo.

En la sociedad a la que pertenecemos, frases como “Pero es mi padre”, “Madre no hay más que una”, “Todo por los hijos”, se dan por sentadas, aludiendo a una ley general escrita por la costumbre. El vínculo de pareja ya ha sido despojado de su antiguo absoluto de procreación, gracias a los avances de la mentalidad general. Y van quedando cada vez menos culturas en las que los cónyuges son elegidos por los padres.

Pero siguen vigentes mitos absurdos como el instinto maternal, la herencia económica o el respeto incondicional a los padres, todos basados en concepciones prehistóricas como la herencia sanguínea del linaje o la conciencia humana universal, que se organizaría mediante energías inexistentes y líneas de fuerza delirantes que dibujarían células diseñadas por algún risible ser supremo.

Las únicas pruebas aportadas por esa mayoría defensora de la familia para continuar con su férrea organización piramidal, socialmente injusta y reaccionaria, son los sentimientos. Las personas que conviven durante períodos de tiempo prolongados tienden a establecer relaciones entre sí, ya sean sexuales, amorosas, de camaradería, de rechazo visceral o una mezcla de éstas. Se trata de algo lógico y natural, que se produce en el seno de las familias por el hecho de que éstas conviven y se relacionan, obligadas por la costumbre social, heredada del hecho animal.

Y ésa es la principal crítica a la familia: su carácter de obligatoria. El ser humano debería ser libre, y la familia es uno de los principales obstáculos para desarrollarse en libertad. Del mismo modo que elegimos nuestras casas o nuestras mascotas, deberíamos poder tener absoluta independencia y autonomía con respecto a los seres humanos con quienes relacionarnos.

Esto incluiría también a los miembros de la familia, y despojados de las convenciones irracionales podríamos optar por entablar relaciones de amor o amistad con nuestros parientes, al mismo nivel que con el resto de los humanos. Pero nadie debería ser más importante por pertenecer al grupo familiar, sino por elección voluntaria. Será un paso adelante en la evolución del homo sapiens.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...