La controversia de Valladolid en el cine
Jean-Claude Carrière (1931-2021) fue un excelente guionista
y escritor francés que colaboró con Luis Buñuel en la redacción de seis de sus
películas. En 1992 publicó su novela La
controversia de Valladolid, sobre el debate que se produjo entre 1550 y
1551 en el Colegio de San Gregorio (actual Museo Nacional de Escultura) de la
Universidad de Valladolid. Se organizó durante el pontificado de Julio III a
petición de Carlos V, para dirimir si la conversión de los indígenas americanos
debía darse por la fuerza o voluntariamente.
El debate histórico más importante que se dio en Valladolid tuvo
lugar entre fray Bartolomé de las Casas, principal valedor de los pobladores
originarios, y el teólogo Juan Ginés de Sepúlveda, defensor de la condición
inferior de esos pobladores, que justificaría su esclavitud. Carrière centra la
clave en el tema de si los indígenas tienen alma o no, aunque ello ya había
sido sentenciado en 1537, cuando el papa Pablo III dejó sentado que sí la
tenían.
El mismo año de la publicación de la novela, se llevó a la
pantalla con el mismo título y guion del propio Carrière. La película fue dirigida
para la televisión por Jean-Daniel
Verhaeghe y los papeles principales recayeron en Jean-Pierre Marielle
como Bartolomé de las Casas, Jean-Louis Trintignant como Juan Ginés de
Sepúlveda y Jean Carmet como cardenal Roncieri, legado papal que ejerce de juez
en la sala (personaje ficticio que representa al tribunal colegiado real).
Todos los actores resuelven sus papeles de modo impecable.
[Enlace
a la película en Youtube]
Pese a que el libreto de Carrière gira en torno la
existencia del alma indígena, alejándose del propósito principal del debate (que
además se dio sobre todo de modo epistolar), aporta interesantes descripciones
del trato vejatorio de los españoles a los pobladores del Nuevo Mundo. Y sobre
todo constituye un magnífico fresco histórico acerca de la religión católica en
el siglo XVI y su implicación en la política exterior, fundamentalmente
económica.
El tratamiento del filme es muy teatral y se produce casi en
su totalidad en un único espacio (no en vano el texto se llevó a las tablas después,
en 1999). La trama finaliza con un giro argumental muy expresivo: si se
considera que los habitantes originarios de América son seres humanos con alma
y derechos, susceptibles de ser pagados por su trabajo, hay que fomentar la
esclavitud de los africanos, que no tienen esa condición, tomando el testigo de
la experiencia portuguesa.
El tono general de la película, crítico con la conquista de
América, suscita la consecuente rabia de quienes defienden la participación de
España en el saqueo y las masacres, escudados en la Leyenda Negra. Una
corriente muy en boga, que no es más que otra vuelta de tuerca al ultramontano
espíritu imperial atornillado por el franquismo y que extiende sus alas negras
por el mundo con fuerza en estos tristes días del siglo XXI, tan empeñado en la
negación del progreso.
Del mismo modo que Luis Buñuel consideraba su Simón del Desierto (1965) un capítulo
previo a La Via Láctea (1969,
coescrita con Carrière), La controversia
de Valladolid sería también un filme complementario, en el que sobrevuela
la forma de acercarse a la religión del director calandino. Ello es así tanto
por la minuciosidad escrupulosa al tratar el tema, con los consiguientes
intercambios dialécticos teológicos, como por los detalles que Carrière va
dejando caer, críticos con el catolicismo oficial y verdaderamente colindantes
con el espíritu surrealista.
En 2023, Juan Rodríguez-Briso estrenó el documental La controversia de Valladolid. El amanecer
de los Derechos Humanos, donde un grupo de expertos (de ficción) analiza el
acontecimiento histórico, considerado el primer debate de la historia sobre derechos
humanos. Se afirma que esa reunión de teólogos y juristas, promovida por la
monarquía española, abordó la legitimidad de la conquista desde el punto de
vista del nuevo humanismo renacentista.
Las tesis defendidas por Bartolomé de las Casas, herederas
de las de Francisco de Vitoria, triunfaron y las leyes se acomodaron a ellas.
Las de Juan Ginés de Sepúlveda, amigo de Hernán Cortés, fueron rechazadas,
aunque en la práctica se continuó la conquista a sangre y fuego.
[Enlace
al documental en RTVE Play]
Como hace 500 años, las opiniones sobre el papel de España
en América continúan enfrentadas. Los belicistas utilizan argumentos humanistas
para ocultar su fiebre imperialista, y los indigenistas recurren a la historia
real para seguir denunciando aquellas masacres impunes, progresivamente
sustituidas por las ejercidas contra los esclavos negros, tanto en los territorios
ocupados por España como por los demás países occidentales.


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