sábado, 30 de julio de 2011

Zapatero se va; otro vendrá que bueno le hará


La ultraderecha española da unas cuantas pistas acerca de la etapa de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, entre las elecciones generales del 14 de marzo de 2004 y las del 20 de noviembre de 2011. Siete años que han tenido para todo.

1. La crítica primera y más evidente es la de las cifras de paro. En un marco de crisis internacional, la comparación con la media europea es incuestionable: en España, la tasa de desempleo dobla la de su entorno.
2. Una vez expuesta la cifra económica objetiva, se lanzan a la guerra ideológica. Para ellos, la Ley de Memoria Histórica, ese tímido acercamiento a la reparación de una injusticia, supone "revanchismo" y "destrucción del espíritu de la Transición". O sea, que debería dejarse vivo el espíritu del fascismo español y su herencia de mierda y sangre.
3. Junto a la añoranza del caudillo camina en paralelo la de la España imperial. Cataluña y el País Vasco son las encarnaciones del demonio, y Zapatero, conciliador, ha celebrado el funeral de aquella "unidad de destino en lo universal" rindiéndose al independentismo. Visiones apocalípticas sin cuento, rancio nacionalismo español.
4. Gestos igualitarios. Los nazis no disfrutan si ven un gobierno de paridad, mujeres y hombres compartiendo puestos de responsabilidad. Y se hacen cruces cuando ven que se pretende educar a los niños como ciudadanos y no como borregos nacionalcatólicos. Educación para la ciudadanía, laicismo, espíritu racionalista, chocan con su organización de chamanes esclerotizados, esa Conferencia Episcopal que sólo escupe rabia.
5. Por el mismo camino, abominan del matrimonio homosexual, Sodoma y Gomorra, o la Ley de Igualdad, lógica excepto en sus mentes violentas ancladas en el Antiguo Régimen. Hasta se atreven a poner en solfa la Ley de Dependencia, aduciendo (una real) falta de fondos: pero en el fondo minusválidos y ancianos les sobran en su proyecto de pogrom nazi.
6. El aborto también les ataca los nervios, y su reconocimiento como derecho les hace aullar. Todo porque consideran que Dios debería ser el juez, todavía, como en el Neolítico, cuando no había laboratorios de investigación y se creía en la existencia de fenómenos sagrados y de fetos intocables.
7. Tímidos acercamientos a los movimientos emergentes de América Latina son vistos como rendición al comunismo expropiador; y propuestas de entendimiento como la Alianza de Civilizaciones son la excusa perfecta para airear el fantasma sustitutorio: la amenaza islamista. Todo es una cuestión de honores mancillados, de pérdida de esencias totalitarias.
8. Para redondear la sarta de imbecilidades, se transforman por un momento en defensores de los pobres, y critican el recorte en derechos sociales de 2010, aliñado con ayudas sin cuento a las grandes empresas que han provocado la crisis. ¿Pero no eran ellos los felices ejecutores históricos de la injusticia? Se ve que no les gusta que otros hagan su trabajo.

Los ultraderechistas españoles olvidan el no cuestionamiento de la monarquía, del sistema económico, la absurda presencia en Afganistán, el apoyo al ataque a Libia, la negación a la dación en pago de los bienes hipotecados, el mantenimiento de la Ley Electoral, el Concordato con el Vaticano y los conceptos rancios acerca de la Propiedad Intelectual. Lo olvidan porque esas cuestiones son las que siguen uniendo en santa alianza a José Luis Rodríguez Zapatero y su PSOE con el centrista Partido Popular, votación tras votación en el Congreso.

Por otro lado, los medios aliados del PSOE ofrecen su propia visión del período. Resumen los supuestos aciertos, manteniendo una cínica distancia.

1. Ley contra la violencia de género.
2. Regularización de inmigrantes.
3. Divorcio exprés.
4. Matrimonio homosexual.
5. Permiso de conducir por puntos.
6. Ley antitabaco.
7. Ley de educación (religión levemente relegada).
8. Selección genética y células madre.
9. Ley de dependencia.
10. Ley de igualdad.
11. Incentivos económicos: cheque bebé, 400 euros, Plan E. Se disolvieron con la crisis.
12. Memoria Histórica. Se quitan los nombres franquistas, pero no se hace cargo de desenterramientos ni anula la justicia de Franco.
13. Financiación autonómica: más competencias, pero de difícil sostenimiento sin presupuesto.
14. Aborto libre.
15. Código Penal más duro. Derechismo encubierto.
16. Reformas conservadoras: derechos laborales y pensiones. Con la crisis encima, todo menos la imaginación al poder. Traición en marcha. Fastidiemos al obrero y al pensionista.

Es probable que el PSOE pierda las elecciones. En líneas generales, el PP continuará la política económica antisocial, la política internacional neocolonialista, la intromisión en libertades individuales, la connivencia con la Iglesia, la política fiscal regresiva. Pero claro, los gestos progresistas serán sustituidos por los gestos rancios. Es una cuestión de estética, y los herederos del franquismo son muy feos.

Divagaciones veraniegas sin sentido, entretenimientos que no sirven para nada. Véase la viñeta de Eneko que ilustra este resumen.

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