lunes, 17 de octubre de 2016

Salpicón espaciotemporal


Un tango para Federico, 2016

El cantautor aragonés Joaquín Carbonell ha escrito una novela en torno al encuentro que mantuvieron Carlos Gardel y Federico García Lorca en el Buenos Aires de 1933. A partir de esta anécdota, Carbonell aprovecha para mezclar personajes y sucesos históricos con otros de ficción, en un homenaje personal al cantante de tangos y al poeta andaluz. La estructura del libro entreteje escenas que se desarrollan fundamentalmente en los años treinta argentinos y los ochenta españoles, estas últimas centradas en un joven periodista de Barcelona que investiga el asunto.

Se diría que el verdadero protagonista de la novela es el salto espaciotemporal, aunque no se trate de un relato de ciencia ficción. Baste decir que los capítulos se suceden vertiginosamente de esta guisa: Buenos Aires 1933 y 1983, Barcelona y Madrid 1983, Buenos Aires 1983, 1933, 1983 y 1933, Buenos Aires y Montevideo 1983, Barcelona 1984, Madrid 1985, Buenos Aires 1933, Madrid 1941, Buenos Aires 1983, Toulouse 1985 y Jaca 1987.

El elemento más atractivo del texto lo constituye la aportación de datos históricos relacionados con la cultura de los años treinta. Así, por ejemplo, uno de los personajes que pululan por la trama es el periodista Pablo Suero, que viajó a España en 1936 para entrevistar a las figuras más relevantes de la época, como recoge su libro España levanta el puño.

También somos testigos de un supuesto encuentro en Madrid con Pepín Bello, compañero de andanzas de Dalí, Buñuel y Lorca. Un interesantísimo y muy fabulador bon vivant que llegó a vivir 103 años y que nos cuenta su visión acerca de Lorca. A lo largo del libro aparecen también Jorge Luis Borges, Pablo Neruda y otros escritores y periodistas del momento.

Desfilan por el argumento referencias al franquismo, a la dictadura argentina, a la joven democracia española, y sucesos dramáticos en torno a esos momentos históricos y a varias relaciones de pareja turbulentas. Tangos, coplillas, poemas, citas literarias, hipódromos, devaneos, hechos luctuosos, juergas, un pacto de silencio, enfermedades, cobardías, pasiones, tabaco y alcohol, personajes reales camuflados, personajes de ficción con nombres reales… e incluso retazos de autobiografía.


Un improbable salpicón de marisco argentino que no se atraganta, con sus deliciosos pedazos de pulpo y langostino, acompañado de pimiento crudo y aderezado con vinagre de Jerez y aceite del Bajo Aragón. Buen provecho.

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