jueves, 31 de mayo de 2012

Las tetas y las tretas

Nueva entrada en mi Observatorio del tripartito: Las tetas y las tretas.

Vendidos



Se habla mucho estos días sobre la mala situación de la economía de España. Y en los medios de comunicación se dan opiniones al respecto, supuestamente encontradas.

Pero no oigo (estaré mal del oído) ni leo (estaré mal de la vista) a nadie que diga o escriba que si las instituciones europeas ordenan joder a la gente de a pie, una buena idea sería no hacer caso a las instituciones europeas.

O sea, que si los alemanes, que mandan recortar dinero en derechos adquiridos y recortar derechos directamente, no fuesen obedecidos por el gobierno español, no se retrocedería en bienestar social, en sanidad, en educación, en pensiones, en conquistas sociales.

Inclumpliríamos las directrices europeas. Nos dirían que si no hacemos caso, no nos rescatarán, nos expulsarán. De la Unión Europea, del euro. Pues nos vamos.

Que cambien el chip. Mientras sus valores sean joder a los pobres, no tenemos que estar con ellos. Fin del capitalismo, de las absurdas ayudas a los bancos. Bienvenido el humanismo perdido.

Pero los supuestos progresistas críticos con el gobierno conservador español sólo aciertan a balbucear que debería haber gobiernos de concentración de los dos grandes partidos para salvar la economía. Canallas, cobardes, traidores. Vendidos.

Cuánto pesa la columna de la Virgen del Pilar


La columna sobre la que reposa la figura de la Virgen del Pilar de Zaragoza es una pieza de jaspe de 1,70 metros de altura y un diámetro de 24 centímetros.

Pero, amigos, ¿cuánto pesa?

Es una duda de gran importancia, puesto que toda la tradición religiosa (y mucha de la civil) de la ciudad reposa en este objeto. De hecho, según la leyenda oficial, lo trajeron unos ángeles bastante forzudos en volandas.

Y para eso estamos. El cálculo es sencillo.

En primer lugar, constatamos que el jade es una roca sedimentaria, esto es, que se ha formado a base de material sólido acumulado por el efecto del secado o el arrastre de una masa de agua. Para más señas, el jaspe procede de un fango de radiolarios silicificado desde el comienzo de la diagénesis. Son datos claros y objetivos.

Por otro lado, el jaspe se utiliza como ornamento, considerándose una piedra preciosa. Mediante un sencillo cálculo, podemos contar con el dato requerido: la columna o pilar pesa 570.873 kilates; esto es, 114 kilogramos.

Pero la cosa no acaba ahí. De todos es sabido que la famosa columnita tiene un curioso ventanal trasero con escalón para apoyar las rodillas, que sirve para que los creyentes la besen. Y el roce de los besos de los supuestos 1.972 años que lleva allí enclavada ha horadado considerablemente el jaspe en cuestión. Así que, a ojo de buen cubero, hay que quitarle unos 4 kilos. Lo cual da un total de 110 kilogramos de peso.

Es un servicio del departamento de chorradas del inesperable blog "Ni bien ni mal".

(En la imagen -cortesía de F.V.-, el famoso Cortapizzas Tausiet, inspirado en la columna que nos ocupa)

martes, 29 de mayo de 2012

Rubalcaba y Los Ángeles



La ciudad de Los Ángeles, en Estados Unidos, fue fundada en 1781 por franciscanos españoles con el nombre de El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles de Porciúncula. Denominación referida a María (de los Ángeles), la supuesta madre de Jesús. Porciúncula ("pequeña porción de tierra") es una iglesia del municipio de Asís, en el centro de Italia, lugar mítico por ser el origen de la congregación franciscana. Los franciscanos se caracterizan por la invención del escapulario y por ser mendicantes, o sea, que teóricamente viven de pedir limosnas.

La catedral de Los Ángeles fue diseñada por el español Rafael Moneo y erigida en 2002. Cuenta con un aparcamiento gestionado por la Iglesia Católica, que resulta gratuito en el caso de que se cumpla con el requisito de asistir a misa. Unas damas sentadas a la entrada controlan la jugada al franciscano modo.

Estos días se discute en España sobre la conveniencia de que el Estado reciba dinero por la posesión de bienes inmuebles de la Iglesia Católica, una contribución que paga el común de los ciudadanos pero de la que está exenta la sagrada institución. El anacrónico concordato entre España y el Vaticano estipula que no se recibirá impuesto alguno proveniente de los lugares de culto, pero esa discutible cláusula no incluye el resto de edificios de la Iglesia, como oficinas o comercios. Sin embargo, los representantes de Dios tampoco cumplen eso.

Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del Partido Socialista, ha argumentado que "él respeta los acuerdos con la Santa Sede, pero que una cosa es una catedral y otra, por ejemplo, un aparcamiento que haya al lado, que puede ser de la Iglesia y por el cual cobra dinero". Resulta graciosa la nueva ocurrencia, tras más de veinte años con su partido en el poder (1982-1996 y 2004-2011). No sabemos si conoce la praxis angelina, pero quizás tenga en mente una exención fiscal a quienes comulguen con sus ruedas de molino, mientras los coches de lujo (negocio hoy floreciente en España) reposan en el aparcamiento de las catedrales españolas, tan excelentemente restauradas con el dinero de todos.

El día 2 de agosto, festividad de Nuestra Señora de los Ángeles, se concede la Indulgencia de la Porciúncula: basta visitar un lugar franciscano o bajo la advocación de la Reina de los Ángeles y se queda exento de los gravámenes que corresponderían a las faltas cometidas. Puede ser una buena fecha para que los santos varones de la Conferencia Episcopal Española anuncien su contrición y vuelvan al camino de la contribución al bien común, ese precepto que exige su propio catecismo en su tercera parte, capítulo segundo, artículo 2, II, 1910: "Si toda comunidad humana posee un bien común que la configura en cuanto tal, la realización más completa de este bien común se verifica en la comunidad política. Corresponde al Estado defender y promover el bien común de la sociedad civil, de los ciudadanos y de las instituciones intermedias".

(La imagen está tomada en el interior de la Catedral de Los Ángeles, junto a la mesa donde se decide el pago del aparcamiento)

viernes, 25 de mayo de 2012

El amor y la crisis financiera



Cuando dos personas se conocen, puede suceder que se cree una corriente de afinidad entre ellos desde el primer momento. Esto funciona mediante gestos, miradas, tonos de voz, atracción física mutua…

En el caso de la actual crisis financiera de Occidente, que comenzó en 2008, podemos afirmar, como ya se ha dicho, que se trató de un ataque del capital al capitalismo. Pero hasta ese momento, ambos mantenían una historia de amor duradera, incluso con esa fusión que se produce entre dos enamorados, que no tienen la conciencia clara de dónde empieza el uno y acaba el otro.

Y todo comenzó con un flechazo también. El poder económico internacional se organizó a lo largo del siglo XX confiando en el sistema que lo mantenía. Porque la confianza y el apoyo mutuo son parte indisoluble del amor. Adam Smith gestó al capitalismo partiendo precisamente de la explicación de la conducta humana, según él basada exclusivamente en la persecución de lo útil y el descarte de lo inútil. El capitalismo, una vez emancipado de su padre, corrió a arrojarse en manos de lo único que consideraba útil, el capital, y éste lo recibió con los brazos abiertos, al ver que había alguien que lo valoraba en exclusiva, ciegamente y por encima de todo. Un flechazo en toda la regla, como vamos explicando.

Pasaron los años y juntos crearon países, organizaron guerras, provocaron hambrunas y holocaustos, y supieron que eran Dios, porque el amor hace dioses a los enamorados.

El capitalismo estaba muy contento y relajado. Tanto, que no se dio cuenta de que el capital andaba flirteando con sus propios hijos, esos retoños que habían mantenido y alimentado, los nietecitos de Adam Smith: los fondos de valores inmobiliarios internacionales y sus hermanas creciditas, las grandes corporaciones.

Ahora el capital estaba más a gusto. El capitalismo era anciano, feo y demócrata y llevaba mucho tiempo sin organizar masacres a gran escala, mientras que esos grupos financieros pujantes que arrasaban con todo tenían ideas geniales y eran maravillosamente divertidos. El capital, tan ducho en pactos con el diablo desde hacía siglos, tenía la fórmula de la eterna juventud. Cuando se quiso dar cuenta, el capitalismo había sido despojado de su amor, de su rango, de su prestigio y hasta de su nombre, usurpado por su progenie.

Los nuevos dioses traían fórmulas renovadas: el concierto internacional ya no se daba entre países. Simplemente lo dirigían ellos. Despojaron de la ropa interior de la soberanía a las naciones del mundo y las sometieron a su capricho.

Todas las formas de amor son válidas, siempre que la relación funcione bien. No hay consideraciones morales que se puedan aplicar al ámbito privado. En el idilio incestuoso entre el capital y sus retoños los únicos damnificados son los humanos, esos individuos minúsculos que se desplazan por millones atravesando fronteras al albur de los movimientos de los mercados, como una plaga de hormigas en busca de restos de galleta en la cocina.

Las hormigas llaman crisis a esta bella historia de amor, porque no tienen capacidad de discernir entre un capricho y otro de los habitantes del Olimpo. El ataque del capital al capitalismo ha sido la última pelea antes del abandono de la pareja. El viejo capitalismo, moribundo, observa desde su cama fúnebre los movimientos de sus hijos titanes, y deja caer una lágrima tierna. En el fondo está satisfecho: conservan su apellido y han resultado unos excelentes genocidas.

lunes, 21 de mayo de 2012

Pajarico


Un pajarico que dibujé el otro día en una servilleta mientras me comía unos champiñones, me parece.

viernes, 11 de mayo de 2012

Las buenas hierbas



Vivo en una ciudad donde ha arraigado la costumbre de cerrar salas de cine. Las últimas, propiedad del empresario que preside la Academia de Cine de España. Es posible que parte de la historia de amor/odio de mi ciudad por el cine tenga que ver con su cercanía respecto a Francia. El cine vino de Francia, y desde aquí se ven los Pirineos. De hecho, pronunciamos las palabras acentuándolas al final, como los franceses. Y cerramos los cines homenajeándolos -al final- con emocionantes funerales.
Los fallecidos cines Renoir de Zaragoza cerraron con la película Les herbes folles (2009) de Alain Resnais. En castellano, a los brotes vegetales que crecen libres y sin control se les llama malas hierbas, pero en francés son hierbas locas, insensatas. Los protagonistas del filme de Resnais se comportan como casi todos: de forma imprevisible, ilógica, sorpresiva. La trama es lo de menos: el extravío de una cartera pone en común a un hombre y una mujer muy franceses, muy burgueses, muy literarios. A través de la inverosimilitud, el desarrollo de la historia acerca con bisturí maestro a la verdad de los sentimientos, que nos manejan siempre con su brazo de hierro ancestral. Además, el viejo cineasta se permite, oh bendición, hacer lo que le da la gana con la película. De hecho, la termina mostrándonos a la supuesta autora del guión en compañía de su inocente hija, que cierra con su mirada limpia el círculo del nonsense. De la vida.
El puñado de cinéfilos irredentos que asistimos al entierro representamos, al finalizar del sueño filmado, un conato de El ángel exterminador. La posibilidad de dar una segunda vida a esas salas se asomaba utópica, y apenas nadie coreó la consigna anarquista “Un desalojo, otra ocupación”, que asomó tímida entre nuestras cabezas acomodadas. Cuando logramos escapar, el espíritu vecino del amour fou siguió rondando hasta la madrugada. Dulce cautividad.

(Ver también el artículo al respecto de Pedro Zapater: Cines Renoir, la gran desilusión)
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